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Nación

Uribe vs. Samper Ospina: un rifirrafe denigrante e innecesario

Tras el polémico tuit del expresidente Álvaro Uribe Vélez en el que acusó al periodista Daniel Samper Ospina, de ser un “violador de niños”, se desplegaron una serie de protestas e investigaciones contra ambas partes.

“Federico Escobar protesta por ofensa del violador de niños, Samper Ospina, a Antioquia, ofensa publicada en Semana”, fue el mensaje que Uribe trinó en su red social, como respuesta a una columna de opinión del periodista, en la que se refirió con crítica al pleito limítrofe entre Chocó y Antioquia por el territorio de Belén de Bajirá.

Posteriormente, esta situación desató una oleada de indignación entre algunos periodistas y diferentes personalidades, por lo cual, 56 de los primeros decidieron enviarle una carta al líder del Centro Democrático para pedirle respeto por la libertad de expresión y por la prensa.

Igualmente, la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) rechazó dichas acusaciones y aseguró que Uribe ha realizado constantes señalamientos contra el columnista de la revista Semana a través de esta red social.

“El trino del senador es una violación a la libertad de prensa, una estigmatización carente de cualquier prueba y una afirmación irresponsable que activa desde su rol como congresista un riesgo para el periodista. Álvaro Uribe falta a sus obligaciones como senador con respecto a la garantía del derecho a la libertad de prensa y estas acusaciones van en contra de sus deberes como servidor público”, argumentó la Flip por medio de un comunicado de prensa.

Sin embargo, a pesar de que los recientes señalamientos de Uribe no tienen pruebas de fundamento, en el 2011 se denunció que bajo la dirección de Daniel Samper Ospina, la revista SOHO, publicó posibles casos de pornografía infantil.

El contenido eran imágenes tomadas por el reconocido fotógrafo Mauricio Vélez  que se presentaron bajo el nombre de ‘Dejad que los niños vengan a mí’ y que se ofreció en su portada como “fotografías de curas pedófilos”.

En su momento, la Procuraduría denunció y solicitó a la Fiscalía y al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) investigar las fotografías publicadas que retrataban a presuntos menores de edad desnudos junto a hombres disfrazados de sacerdotes.

La denuncia se hizo después de que Vélez confirmara que había trabajado con dos menores de 16 y 17 años de edad.

Por el impase, se ordenó abrir una investigación administrativa a dicha revista, retirar del mercado la edición impresa número 131 de la misma, que sería la implicada en el hecho.

No obstante, hasta la fecha Soho no habría recibido sanción de ninguno de los órganos judiciales colombianos.

¿Cuáles serían las implicaciones legales que Daniel Samper Ospina debería enfrentar en caso de ser acusado por publicación de pornografía infantil?

En el capítulo 4 del Código Penal se establece que “el que fotografíe, filme, venda, compre, exhiba o de cualquier manera comercialice material pornográfico en el que participen menores de edad, incurrirá en prisión de diez (10) a catorce (14) años y multa de ciento treinta y tres (133) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes”.

Así pues, de comprobarse el uso de menores de edad para la publicación con fines sexuales, dirigidas a un público adulto de exposición comercial, pondría en evidencia una situación comprometedora y delicada, tanto por parte de la dirección que autorizó y coordinó su publicación con fines de lucro, como por parte de los menores utilizados en el material en concreto.

Es decir, estarían implicados Daniel Samper Ospina como director de la revista Soho y Mauricio Vélez como fotógrafo de dicha sesión.

¿Son pornografía infantil?

Según Stephania Ayiotou, artista visual y diseñadora del The Lee Strasberg Theatre & Film Institute,  “las fotografías son arte. Si se entiende el mensaje, fueron creadas con el objetivo de tocar la sensibilidad del público hacia un tema que por grave nos debe importar a todos”.

“Son un contraste entre el poder de la buena fotografía y la tristeza de una sociedad que se deja manipular por la imposición de la religión. Esto deja ver que los colombianos no estamos preparados para aceptar con lógica nuestras verdaderas problemáticas”, concluyó Ayiotou.

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