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Reportaje

Sucursal del Cielo, con problemas aéreos

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Con una mirada molesta, cansada y la intranquilidad tomándole la mano, María Sandoval es una de 1200 propietarios que luchan para que le hagan entrega de su apartamento en el condominio Gran Vía.

El hecho de ´sudar la gota gorda´ para brindarle un techo a su descendencia, es para muchos un sacrificio que “en algunas familias ha generado inconvenientes económicos”, afirma Sandoval, quien es además madre cabeza de familia.

Testigo de los inconvenientes, ella dobla turnos en enfermería para cubrir gastos básicos como comida, transporte, colegios “(…) además, si habitas en una casa alquilada, el cliente tiene que asumir ese gasto”, continúa la propietaria.

Con una mano en el corazón, otra en el bolsillo y presionando a la constructora, cada vez eran más los futuros residentes como Consuelo Martínez que solicitaban información puntual de lo que ocurriría con lo invertido. “El dinero no está a la vuelta de la esquina, uno invierte para que haya resultados y no lo contrario”.

Corasa, empresa responsable de llevar en marcha la planificación del desarrollo habitacional, prometió devolver parte de los $87 millones, pero esto conllevaba menos beneficios de los que fueron inicialmente pactados.

La Gran Vía está ubicada sobre la calle 70 norte entre carreras 4ª y 5ª que comprende 1200 apartamentos de 58,56 m2.

Actualmente cuenta con cuatros torres en obra negra por fuera y ocho torres hechas en su totalidad; pero según la asesora de la constructora Julieth Londoño, “solo se contaba con permiso de la primera y segunda torre hasta el noveno piso. Como consecuencia, tendrán que derrumbar los pisos que haya de más”.

No se trata de derrumbar sin más. El motivo es más profundo de lo que parece y comienza con la disputa que tiene Cali con la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suarez (Emavi).

Durante 86 años el Municipio no tuvo problema alguno con la escuela, pues esta es parte de la identidad de la ciudad y para muchos ciudadanos es motivo de orgullo.

No obstante, todo se vino abajo cuando en 2013 se estableció el Comando de Combate N.7 (Cacom-7). Y esta variación produjo, a juicio de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), una serie de contratiempos que solo ahora se dieron a conocer.

Una de las consecuencias en el oriente de la ciudad, donde está ubicada Emavi, fue la expansión de la zona de influencia que engloba el 62 % sobre el espacio aéreo. Además, de no permitir levantamientos superiores a dos pisos.

Por esta razón se vieron severamente comprometidos 6433 unidades de vivienda en la ciudad, en 54 proyectos diferentes, que representa más de $1,6 billones en materia de inversión.

Además, por tal decisión no solo afectaría sus ventas sino que tendrían que lidiar con los compradores, a quienes el anhelo de adquirir su hogar se vería aplazado.

Así, Gran Vía, que está a 2.03 km de la base, sufre impacto directo porque dispone de 12 torres de 14 pisos que obstruyen las aeronaves que sobrevuelan. Y como resultado, a los futuros propietarios les tocaría, casi como un deber, asumir y adaptarse a los retrasos de sus viviendas.

 “Nos entregaron apenas en julio. Desde abril de 2018, luego que no era en abril sino, en noviembre. Luego en noviembre no, sino en el primer trimestre de 2019. Nosotros decidimos esperar hasta marzo a ver cómo nos iba y nada. Abril, nada. Mayo, nada. Y nos vinieron a entregar en julio”, dice la joven propietaria Julieth Carabalí, de 29 años.

El estudio georreferenciado apenas se hizo el 19 de diciembre de 2018, pero la detención como tal de las obras se hizo a finales de abril 2019.

Esta misma situación, en la que la incomunicación protagoniza la contienda, causó que a muchas personas después de una ardua espera les hicieran entrega a mitad de este año.

El control de esta controversia lo tomó el Concejo Municipal y fue llevado a debate, durante el estudio de Unidades de Planificación Urbana (Upa). En esta junta, el constructor Fernando Ruiz, quien desarrolla La Gran Vía, trajo a la mesa que no es la primera vez que construye alrededor de la Base.

A su modo de ver, lo que hay es descoordinación de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) y las autoridades municipales. Además, anotó que el proyecto está por fuera del aeródromo, tal como consta en la delineación urbana que otorgó el Plan de Ordenamiento Territorial y por ello la Curaduría No. 2 no exigió el permiso de la FAC, según consta en una publicación de el diario El Tiempo.

Presuntamente, la Curaduría consintió el despliegue de dos edificaciones en la calle 70 con carrera 8ª. Con esto, otros 1200 departamentos de interés social afectaron así las operaciones del Cacom-7, dado que cuentan con tres pisos de más para la zona. Se suma la solicitud del proyecto Terracentro sobre la carrea 8 con calle 30 que, según la FAC, supera por 63 metros los establecido.

La Sultana del Valle es la única ciudad capital que dispone de un comando aéreo. En su entorno hay cientos edificaciones que obstruyen el paso aéreo, como la Torre de Cali, de 183 metros, o Corficolombiana, de 130 metros.

No consentir el crecimiento vertical de la ciudad de manera factible ha causado que Cali se extienda, al punto de alcanzar municipios aledaños como Candelaria, Jamundí y Yumbo.

Según su Plan de Ordenamiento Territorial (POT), se dieron autorizaciones para levantamiento de nuevas edificaciones y en enero de 2019 esto se volvió un problema.

Por esto, Erick Camilo Martínez Galeano, jefe del Cacom-7 y Alfonso Lozano Arias, director de Emavi, tomaron cartas en el asunto junto con el Ministerio de Defensa presentaron una acción popular en contra de Cali por dar permisos de construcciones con una altura superior a dos pisos sin concepto técnico de la FAC.

“(…) la Fuerza Aérea en este momento está estructurando una propuesta para definir manzana por manzana cuáles son las alturas permitidas, pensando en simplificar el trámite de pedir permiso en Bogotá. Pese la idea, tampoco tiene sentido. Ninguna ciudad del país planifica por manzanas e incluso si se hace menos tedioso el proceso de aprobación; sigue siendo un despropósito que la Fuerza Aérea tenga la última palabra sobre el modo en que crece la tercera ciudad más grande Colombia”, se explica en el video publicado por la Alcaldía de la ciudad.

No solo el alcalde (Maurice Armitage) y la población caleña están conscientes de que “lo más probable es que el comando deba reubicarse”, sino que el gremio de la construcción se ve limitado por las medidas que evitan el desarrollo de la capital del suroccidente colombiano.

“Estoy de acuerdo con que quiten la Base Aérea de ahí, porque nos está perjudicando. La ciudad necesita crecer y desarrollarse y ya es hora de que busque otro lugar fuera de la ciudad de Cali (…) además, están perjudicando a muchos empresarios que necesitan construir edificios y eso los tiene detenidos porque no los dejan construir”, afirmó Juan Quiñones, un maestro de construcción que se sustenta de este oficio.

Las decisiones de la FAC han suscitado diversas opiniones, como la de Israel Amaya que compara de manera somera el choque de las Torres Gemelas. “El día que Dios no lo quiera, un avión llegue a fallar, será un problema. Hay que alejar la Base del aérea metropolitana”.

Sin embargo, a través del Decreto 2397 de 2010 se hace designación de la Fuerza Aérea como autoridad aeronáutica de aviación de Estado y en los artículos 1823-24 del Código de Comercio dicta: “La autoridad aeronáutica determinará las superficies de despeje y la altura máxima de las construcciones y plantaciones bajo dichas superficies” y “no se podrán levantar construcciones o plantaciones sin permiso de la autoridad aeronáutica”.

Con todas las cuestiones legales que Cali está pasando, unos proyectos del centro de la ciudad se pudieron salvar, permitiendo la reanudación de Ciudad Paraíso con unos ajustes a las alturas habituales.

La FAC dio su consentimiento el 23 de agosto para la reanudación, informó ante los concejales de la Comisión de Presupuesto, Nelson Londoño Noel, gerente de la Empresa Municipal de Renovación Urbana (EMRU).

La autorización engloba construcciones en los sectores como: El Hoyo, Ciudadela de la Justicia, San Pascual, San Nicolás, de hasta 65 metros, Sucre de 45 metros, San Vicente de 75 metros, avenida Sexta hasta 109 metros.

El más beneficiado es San Pascual por la Alianza para la Renovación Urbana de Cali (ARUC), quienes dieron luz verde a los aliados estratégicos que participan en la ejecución del proyecto, después de que la FAC evaluó la altura que garantiza el levantamiento.

Por último, queda Corasa como uno de los entes más afectados por el embrollo municipal. Aunque tiene otro par de condominios como Gran Vía 2 y Bulevar Gran Vía, ubicados también sobre la calle 70, de 14 y 15 pisos, estos proyectos no cuentan con retrasos y no comprometen ninguna operación de la autoridad aeronáutica.

Por ahora, el cielo caleño seguirá a la espera de que nuevos y mejores vientos lo surquen.

 

 

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