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Cali

Rodando sobre la emblemática Calle Quinta

“Dedicar 25 minutos a pedalear sobre toda la calle quinta ofrece la oportunidad de conocer otro rostro de la ciudad y observar gran parte histórica, social y cultural de la sucursal del cielo”.

 

Miércoles. Cuatro y treinta de la tarde. El sol era incesante, pero la meta era clara.

En la canasta de la Bicicleta Urbana Benotto se encuentra, una gorra, una maleta con pertenencias personales y dos manzanas. Debajo de esta, un equipo de desvare y al lado se ubica un termo de agua fría.

Pues, caleño que se respete y que transite en su bicicleta debe rodar con protección, aunque en este caso –debido a la perdida- nos hubiésemos sumado a quienes se arriesgan a transitar la calle sin casco.

Recorrer la Calle Quinta en bicicleta toma aproximadamente 25 o 30 minutos, en contraste, el tiempo que toma transitarla en carro es de 35 a 40 minutos, por otra parte, el recorrido en moto se iguala un poco más al de la bicicleta, ya que el tiempo estimado es de 30 minutos. Cuando inicia el recorrido subiendo el puente de la Avenida Colombia, para desembocar en la Calle 5ta, la adrenalina toma partido por el sentido y la velocidad que lleva la bici. Siempre por el carril derecho, por supuesto, pues me gusta andar despacio, andar sin afanes y disfrutar de todo lo que vea, eso sí, también se puede convertir en una desventaja, pues todos los carros, taxis, buses del Mio, motos, incluso jeeps me pitaron hasta que se cansaron ya que eventualmente iba muy despacio.

Lo que a primera vista se refleja en las caras de algunos de los conductores anteriormente nombrados, es una expresión de rabia y se podría decir a la vez egoísmo, pues como ellos yo también tengo derecho a transitar libremcalleente por la vía como me plazca.

Era entendible que la intolerancia creciera porque estábamos en plena hora pico, sin embargo, en ese momento pedaleaba y pedaleaba con un propósito único: admirar y conocer “todo lo que hay que saber de la Calle 5ta”.

Un poco después me encuentro con los famosos locales de tatuajes como “tattoo”, locales de comercio que se mueven por la zona, la Clínica Comfenalco Valle que desde 1957 lleva operando como una de las mejores en la ciudad.

Cada vez que avanzo encuentro más interesante y acogedor transitar por la Calle Quinta pues los dos carriles que dividen tanto sentido norte-sur como sur-norte están mediados por un hermoso recorrido de árboles. Continúo mi paseo y veo las vías alternas para llegar al barrio San Antonio, cerca está el Parque Artesanal Loma de la Cruz. A pesar de que ya casi llego a la parte donde subo el puente para coger para la Calle 10 y tengo que andar más rápido,no puedo pasar por alto el inmemorable Colegio Santa Librada, pues esta ubicado en la Calle quinta con Carrera 15.

Luego de pasar el puente visualizo el Parque Jovita o de los Estudiantes que hizo parte de una de las 20 Mega Obras de Cali. La estatua allí exhibida en el centro del parque es Jovita un personaje emblemático y recordado por los Caleños.

Continuando el recorrido me encuentro con la Estación del Mio “Santa Librada”.

Sobre la Calle quinta con Carrera 23 está el Club Noel Fundación Clínica Infantil que nació el 24 de junio de 1924. Más abajo en toda la esquina de este Club se hace famosa la Calle del Muerto que constituye en Cali un mito urbano.

Llego a la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, ubicada en la Calle 5 No. 24A – 91, Barrio 3 de julio. Seguidamente se pueden observar establecimientos de rumba y comercio mas concurridos de la Calle Quinta, como también academias de belleza, estancos, droguerías, funerarias, bancos, estaciones de servicio, la estación del Mio “Manzana del Saber”, entre otros.

Me detengo pues encuentro el primer semáforo ubicado sobre la misma Calle Quinta entre Carrera 26 y 27, veo mucho flujo de autos un promedio de 20 y 25 motos mal contadas, pues van aumentando las horas y con ello las personas que regresan de nuevo a casa luego de laborar o estudiar. El ruido del tráfico se hace mas intenso y el transitar en bicicleta cada vez es más complicado, pero para mí no es un obstáculo, pues falta bastante por recorrer.

Luego paso el segundo semáforo entre la Calle quinta y la Carrera 34 y hago un    -stop- para observar el Parque Panamericano o también llamado popularmente el Parque de las Banderas. Asimismo, está la estación del Mio “Estadio” y el Estadio Olímpico Pascual Guerrero apodado como Sanfernandino. Queda a pocos metros, sobre toda la Carrera 36 con Quinta. Fue construido el 20 de julio de 1937 y tiene una capacidad de 42.200 espectadores.

Paso el tercer semáforo y hacia mi derecha me encuentro con el HUV (Hospital Universitario del Valle) o Departamental. Sigo adelante mi camino, está el antiguo Club San Fernando y la Clínica San Fernando, pero un poco mas arriba esta “La Calle del Águila” ubicada en la Carrera 38 entre Quinta y Primera, del barrio Santa Isabel, bautizada así por el monumento del ave que hay en la mitad de la calle.

Prosigo pasando el cuarto semáforo y encuentro El Almacén Éxito. Enseguida de este almacén se sitúan los estudios de Telepacífico y más adelante la estación del Mio “Tequendama”. Continúo dos semáforos más y me topo con la estación del Mio “Lido” a mi izquierda, ruedo por la Troncal de la 5ta y llego a la estación del Mio “Unidad Deportiva”, de la misma forma al Centro Comercial Cosmocentro uno de los más antiguos en la ciudad.

Después del quinto semáforo ruedo por la cicloruta que inicia desde la Plaza de Toros Cañaveralejo cuenta con una capacidad para 16.954 personas. Además de la Unidad Deportiva Alberto Galindo Gimnasio de El Pueblo y sin dejar de lado la estación del Mio “Cañaveralejo” que termina en el sexto semáforo.

Al haber llevado 20 minutos de recorrido sobre el ‘alma’ de Cali, es posible descubrir una ciudad que se moviliza por sus sueños, que a diario transita una de las calles más emblemáticas y directas de la sucursal del cielo; quienes caminan suelen mirar la bicicleta con una sonrisa, tal vez de anhelo por emprender el reto que es rodar en la ciudad o de empatía al saber que quienes la manejan hacen parte de la comunidad de personas que tiene la “bici” como único medio de transporte o que han decidió que es hora de ver y disfrutar la ciudad desde otra mirada.

Vivir la calle quinta en bicicleta también es reconocer olores. Se pueden sentir los olores que emanan de los puestos de comida callejeros o los restaurantes que se sitúan a través de la calle insignia, además, los perfumes de los transeúntes que se apuran para llegar a su destino y la dulzura de los puestos de jugos o frutas.

Cuando se rueda acompañado, la ruta se hace más amena y las risas, conversaciones, expresiones y gestos, ya no son solo de los otros, son propios. La oportunidad de tomar una foto de la calle que se recorre o de los acompañantes convierte la calle quinta en un espacio turístico no solo para los extranjeros.

Mientras cambia el semáforo quintade la Carrera 80, que queda pasando el tercer Hospital a lo largo de la Calle 6, en este caso el Psiquiátrico del Valle, es posible visualizar siete bicicletas acordonadas a la derecha de la calzada que comparten la calle con carros y motos.

No hay ciclovía en este tramo, esta se corta desde la estación Refugio, pasando por Caldas justo al frente del Centro Comercial Limonar Premier y reinicia después de pasar el semáforo de la ochenta, por lo cual se debe hacer un cruce y esperar a que cambie de color para poder reanudar la ruta acondicionada. Al seguir pedaleando y dar una leve pasada por el barrio Meléndez desde la quinta, se puede visualizar a la derecha la Tercera Brigada: Cantón Militar Pichincha.

A partir de la estación Meléndez, recorrer la calle insignia de la ciudad se vuelve más dócil, gracias a las ciclo rutas se logra un trayecto cómodo, permitiendo respirar el aire purificado por los árboles. Al llegar a la Buitrera, el tramo es escoltado a ambos lados por los Centros Comerciales Unicentro y Holguines Trade center, lugares reconocidos no solo para hacer compras sino com
o punto de encuentro para inicio de rodadas nocturnas o eventos de manifestación de ciclistas.

Finalmente,  siguiendo por la Carrera cien es posible encontrar la Ciudadela  universitaria del Valle, mejor conocida como Univalle a la que muchos de sus estudiantes se dirigen en bicicleta, atravesando a diario la calle 5ta. El recorrido no ha sido fácil y se debe estar mentalizado si es necesario devolverse, ya que nos debemos armar de paciencia, para enfrentar tráfico, clima y cualquiera improvisto que presente la bicicleta, entendiendo que la calle quinta es compleja, extensa, pero sobre todo diversa y llena de vida.

 

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