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Reportaje

Morichal lucha por una juventud sin drogas

Desde que se fundó el barrio Morichal de Comfandi, en el oriente de Cali hace 20 años, se ha visto afectado por una fuerte influencia de drogas.

Esta problemática afecta a una gran parte de los jóvenes caleños, los cuales aprovechan las noches cuando los parques se encuentran con poca luz y es más fácil para ellos consumir esas sustancias.

Morichal, que pertenee a la comuna 15 con estrato 2, cuenta con cuatro parques que cubren todo el sector, tiene 68 244 habitantes y su población es de clase media baja.

 El barrio se divide en pasajes, tiene casas alrededor de los parques y al frente de ellos. Las viviendas en su mayoría están construidas, unas con fachadas en estuco, otras guardan la original de ladrillos. Anteriormente las casas de Morichal eran conocidas como las ‘casas rojas’, ya que todas estaban pintadas de rojo. En la actualidad ha tenido diversas transformaciones, por ende, ya no se le conoce así.

Un joven que mantiene en estos parques, quien prefirió omitir su nombre, comenta que las drogas más frecuentes encontradas en estos sectores son: marihuana, perico (como suelen llamarle a la cocaína) y pastas como el Rivotril, utilizadas sin autorización médica.

Normalmente –comenta el joven- la marihuana se vende en ’baretos‘, que consiste en envolverla ya triturada en el ‘cuero’ (papel especial utilizado para su envoltura), y darle la horma de cigarrillo; tiene un valor de $1000 o $2000, dependiendo si es saborizado o no.

El perico viene en una especie de roca, se tritura hasta volverse polvo y se empaca en una bolsa pequeña con sellante, tiene un precio de $2000 o $3000  por bolsa.

El Rivotril vale $4000 por pasta y se activa con una gaseosa.

El joven añade que el consumo  es normalmente en grupos por sectores en los barrios, ya sea en parques o en parqueaderos y se hace este tipo de intercambios de dinero por el producto de una manera muy sigilosa.

Diana Valencia, quien transcurre a menudo  uno de los parques del Morichal, relató: “Suelo llevar a mi hija en las noches al parque ya que tiene entrenamiento de patinaje y siempre se ven a esos muchachos metiendo vicio y no les importa que uno pase con los niños por ahí, es una falta de respeto total”..

La comunidad, al sentirse incómoda por estas situaciones, ha presentado quejas con la policía y han hablado con la Junta de Acción Comunal, JAC, para plantear soluciones en el sector.

El CAI de policía del barrio el Vallado se encarga de los barrios de la comuna 15, y han establecido hacer patrullajes todo el día por las zonas, con el fin de mantener una vigilancia constante por esta problemática, aunque este tipo de actividades no son suficientes a la hora de querer disminuir o acabar con el problema.

Estos acontecimientos no solo afectan a los jóvenes que son los más influenciables, sino a la comunidad que se queja de la inseguridad. Arsore Vásquez, que se siente inconforme por esta situación y se queja sobre el comportamiento de estos jóvenes dice: “Esa gente en el estado en el que se encuentra no sabe ni qué está haciendo”.

Ana Lucía Rosero, presidenta de la JAC, manifiesta que “hay jóvenes del barrio y de otros aledaños que se vienen a formar riñas con los otros muchachos que se hacen en el parque, cogen piedras y andan con machetes, en esos casos siempre nos toca llamar a la policía, y aunque se tienen identificados, aún no se ha podido hacer nada con estos muchachos”.

La presidenta de la junta dice que a este tipo de situaciones le tiene miedo debido a que puede salir gente herida sin necesidad, y por el contrario de los jóvenes que se hacen en el parque normalmente a consumir,  no le hacen daño a nadie, “como los chicos que vienen a  formar pleito al parque,  estos sí alteran el orden público”.

Las comunas más afectadas son la 14, 15, 18 y 20, no solo porque se presenta el consumo de drogas y expendio de ellas, sino que también hay homicidios, hurtos, violencia intrafamiliar, entre otros casos, que vulneran a los habitantes de estos sectores.

Kevin Ceballos, quien vivió una experiencia muy cercana, relata cómo es que su amigo de infancia se vio afectado por estar involucrado con las drogas.

“El hermano de uno de mis mejores amigos de infancia estaba involucrado en la venta de drogas, él vendía marihuana, perico y a veces pastas. De un momento a otro mi mejor amigo también se empezó a involucrar en ese mundo, haciendo mandados. Ellos les vendían drogas a los mismos compradores de los barrios y eso se manejaba como por sectores, pero en uno de esos mandados mataron a mi amigo y al hermano lo amenazaron, por eso le tocó irse de por acá”, relató Ceballos.

Las drogas no tienen nombre, mucho menos edad y más cuando hay una fuerte influencia de ellas en los barrios vulnerables. “Yo empecé a fumar bareta desde que tenía 11 años”, asegura un joven del barrio.

“Lo empecé a hacer porque mis amigos me ofrecían y me quedó gustando y además me ayuda cuando estoy estresado”, añade el joven.

Según Ana Lucía, quien se desempeña con otras trabajadoras sociales en este sector, la edad propensa para que los jóvenes se involucren en este mundo es la mayoría de veces a los 11 años,

“En esta edad los jóvenes quieren sentirse apoyados por alguien ya que empieza la etapa de la adolescencia y a tener inconformidades en su hogar o con ellos mismos, por eso cuando ocurre este tipo de incidentes, de consumir, uno como trabajadora social empieza dando charlas desde la casa y apoyo en conjunto porque los muchachos consumen por algo, no simplemente porque si”, sostiene la profesional

Según el patrullero identificado solo como Castillo, la causa de que los jóvenes sean los más influenciables es debido a que “no se les da una debida educación, no hay valores de por medio, les falta tolerancia, cultura, la atención por parte de los padres y aparte de eso se ve afectado por el entorno que los rodea”.

Castillo sostiene que la Policía Nacional ha hecho actividades en los barrios más afectados y que este tipo de proyectos se realizan a través de campañas que involucran a las comunidades más vulnerables, mayormente en el estrato 1 y 2, y en otros barrios como Comuneros, Mojica, entre otros.

Según Castillo, se educan a niños y a jóvenes, ya que son los más propensos a caer en este tipo de situaciones. El patrullero, que también hace parte de los grupos DARE y TECA, sostuvo que hacen otras actividades.

“Hacemos campañas de prevención para las drogas, y no solo eso, también trabajamos contra la violencia y temas que afectan a la comunidad, por ejemplo, el DARE es un grupo de prevención a las drogas y TECA, (teatro cultural y ciudadanía), ayudan en las campañas de prevención, se hace con el fin de enfocar a los jóvenes y evitar que estos tomen un mal camino”.

Lo anterior lo confirma el auxiliar de policía Guerrero, quien comenta que “la idea principal del TECA es llevarle diversión a los niños con bajos recursos”.

La segunda razón –agrega Guerrero- es llevar un mensaje de parte de la policía para demostrar que no solo es opresión y cosas malas, que en la policía hay un amigo y un apoyo. También se hacen dinámicas divertidas para enseñarles a los niños a portarse bien y que no deben mentir, respetar su cuerpo y demás”.

La Junta de Acción Comunal se ha encargado de un acompañamiento a los jóvenes consumidores, dándoles alternativas para ocupar su tiempo, involucrando la educación y actividades que a ellos les interese.

“Se planean partidos de fútbol entre los muchachos consumidores y los que no consumen. Esto se hace con el fin de integrarlos a la comunidad ya que por lo regular las personas tratan de excluirlos y haciendo este tipo de actividades ellos se sienten cómodos”, según Ana Lucía Rosero, presidenta de la JAC. “Esto ayuda a que los jóvenes no se sientan rechazados”.

En la Junta de Acción Comunal se crean estrategias a través de ayudas académicas para aquellos jóvenes que se dejen ayudar con un plan de mejora, el cual se brinda a través de un apoyo con una trabajadora social. “Estamos contando con una trabajadora social y ella nos está ayudando con charlas y consiguiendo trabajos para estos jóvenes”, comentó Rosero.

En estas situaciones no solo se involucran hombres. “Antes solo eran los jóvenes, ahora también son las niñas y les damos un acompañamiento sicológico para concientizar a través de la plática tanto en el tema de las drogas como en sexualidad”, comentó la presidenta de la junta, quien agregó  que también se da acompañamiento con Bienestar Familiar y con la empresa Bavaria para programas de trabajo y estudio.

“A los jóvenes se les debe apoyar tanto en la familia como con el núcleo. En este momento hay 3 jóvenes estudiando, dos en la Camacho y uno en la Escuela del Deporte con un 80 % de las becas, es un trabajo muy difícil, pero sé que podemos hacerlo y uno de mis proyectos a futuro es sacar más jóvenes adelante”, aseguró la líder comunal, quien dice que seguirá con el proyecto y que reclutará más jóvenes para que no sigan el mal camino.

Con el mismo ánimo de ella, el patrullero Castillo concluyó: “Aunque la problemática ha disminuido, aun así, se sigue trabajando con las campañas y haciendo rondas de patrullaje constante por la comuna en general, ya que es un tema que siempre afectará. Sin embargo, se siguen poniendo comparendos y haciendo un debido proceso para controlarlo”.

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