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Informe Especial

Monseñor Isaías Duarte Cancino, 18 años sin su presencia

Doce días antes de que se cumplieran 18 años del asesinato del Arzobispo de Cali, monseñor Isaías Duarte Cancino, uno de los implicados en acabar con su último suspiro consiguió la libertad condicional.

El 4 de marzo pasado Juan Carlos de Jesús Zapata, alias ´El cortico´, quien fue condenado a 40 años por el homicidio de monseñor, logró este beneficio. En la cárcel de máxima seguridad de Palmira estuvo recluido 17 años, menos de la mitad del tiempo previsto.

“Monseñor Isaías Duarte tiene una importancia fundamental para la vida de Colombia porque fue un personaje que trabajaba dos elementos fundamentales en todo su ser apostólico: en su país fue el primero en defender la dignidad humana, se comprometió con la mediación de los conflictos y fue un convencido de la visión de la Iglesia de defender al ser humano como imagen de Dios”, señala Wilson Martínez, docente e investigador de la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium.

 El homicidio de monseñor Duarte Cancino no deja de ser un misterio, si bien, hubo condenados, no se ha identificado a los autores intelectuales.

“Si bien todo apuntaba a que Jesús Zapata era quien manejaba la moto donde iba quien le disparó a monseñor, es una pieza más en todo; los verdaderos asesinos intelectuales que planearon su muerte nunca han sido ubicados”, dice el investigador Martínez.

“Seguimos esperando que se establezca la verdad, pero también esperamos que quienes fueron autores materiales e intelectuales, y aún estén vivos, aporten esta verdad y le ayuden a Colombia a hacer justicia”: palabras a la prensa del Arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, al cumplirse el pasado 16 de marzo 18 años del magnicidio de monseñor Duarte Cancino.

Los implicados

Por el asesinato ocurrido en el populoso Distrito de Aguablanca, en el oriente de la ciudad, cuando Monseñor terminaba de celebrar 105 matrimonios en la iglesia El Buen Pastor, fueron detenidos aparte de alias ‘El cortico’; Carlos Augusto Ramírez, alias ‘El calvo’, quien fue asesinado en la cárcel de Palmira; Jhon Freddy Jiménez, alias ‘Basilio’, declarado inocente y asesinado a tiros en una finca de la vereda Chagres, en Timba, Cauca.

“Colombia sufrió un impacto emocional colectivo, pues su figura y palabra se habían convertido en una especie de símbolo para los anhelos de paz y reconciliación de un país sumido en una absurda guerra interna sin cuartel, con guerrillas, paramilitares y narcotraficantes y, que vivía un clima profundo de inseguridad, robos, secuestros, corrupción”: tomado de la ‘Necrobiografía de monseñor Isaías Duarte Cancino’.

El asesinato del entonces Arzobispo de Cali deja cabos sueltos que, hasta la fecha, no se han podido esclarecer.

Alias ‘El calvo’ estaba recluido en la cárcel provisional del Ferrocarril y, de forma  misteriosa, salió para cometer el crimen; alias ‘Basilio’, quien se acogió a sentencia anticipada por rebelión, fue condenado en enero de 2005 a 35 años y siete meses de prisión por el delito de homicidio agravado en concurso con porte ilegal de armas, pero un año después, y tras pasar 52 meses detenido, fue absuelto el 25 de octubre de 2006 por el Tribunal Superior de Cali, al considerar que las pruebas aportadas en su contra no eran suficientes, de acuerdo la investigación de la ‘Necrobiografía de monseñor Isaías Duarte Cancino’.

Alias ‘El cortico’ fue, al final, la única persona enviada a la cárcel por el homicidio de monseñor Duarte Cancino y, amparado en el artículo 64 del Código Penal (Ley 599 de 2000) obtuvo la libertad condicional.

“El juez concederá la libertad condicional al condenado cuando haya cumplido las tres quintas (3/5) partes de la condena, siempre que por su buena conducta en la cárcel pueda el juez deducir que no existe necesidad para continuar la ejecución de la pena”, señala la Ley.

De acuerdo con el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas, alias ‘El cortico’ cumplió con las tres quintas partes de la condena. Se argumentó que tiene buenas relaciones familiares, que no consume sustancias sicoactivas, recibe visitas constantes de sus hijos y sueña con montar una rapitienda. Pero estará en un periodo de prueba por casi 16 años en los que deberá comparecer ante las autoridades, pedir autorización para salir de país y no incurrir en actos ilegales, además, deberá pagar un salario mínimo mensual legal vigente (SMMLV).

“Apresaron un poco de gente y a todos los fueron asesinaron, el único que sobrevivió y condenaron fue a él. En el fondo es un ´complot´”, señala el investigador Martínez.

A luz de la verdad

La Fiscalía implicó a las FARC con el crimen de monseñor Duarte Cancino; alias ‘Basilio’ tenía nexos con este grupo guerrillero, hoy desmovilizado. Pero para algunos investigadores el Arzobispo era ‘carne de cañón’ para narcotraficantes y políticos debido a sus denuncias públicas sobre la ‘narcopolítica´.

“Él habla con todos, con los diferentes actores armados, no interesaba quien fuera, paramilitar, ejército, policía, guerrilla; trata de mediar para detener el río de sangre, inicialmente en Urabá y después aquí, en el Valle del Cauca”, dice el investigador Martínez.

“Es un ejemplo para las nuevas generaciones, un ejemplo de lucha por lograr esa paz y lograr esa armonía social”, reflexiona.

El sacerdote de la Arquidiócesis de Cali, Víctor Paz, relata en la ‘Necrobiografía de monseñor Isaías Duarte Cancino’ que, días antes de su asesinato, el arzobispo le dijo: “Padre Víctor, vengo a que me confiese y a despedirme porque, creo, que me voy para cielo”.

El padre Paz recuerda que le pidió a Monseñor que se abstuviera se hablar sobre narcotráfico y que su respuesta siempre fue: “Mijito, yo no me callo, Dios sabrá, pero yo tengo que cumplir con mi deber”.

El día del asesinato monseñor Duarte se encontraba en compañía de los sacerdotes Óscar de la Vega y Joaquín Cortés. A lo lejos se escuchaba el ruido de una motocicleta que rugía con fuerza y que transportaba las balas que terminarían con la vida del arzobispo de Cali. Dos hombres atentaron contra el prelado, las balas pasaron por su cabeza, el cuello y diferentes partes de su cuerpo; se cree que el impacto en el costado derecho fue fulminante.

Los padres que estaban con él intentaron llevarlo al Hospital Carlos Holmes Trujillo, el más cercano de la zona, pero llegó sin signos vitales.

“Él llegó sin vida a las 8:40 de la noche al centro hospitalario”, según declaraciones del médico Jaime Vanegas, en ese momento.

“La noticia estremeció al país durante los siguientes días, todos los medios comentaron el hecho, sobre todo porque tocaba el corazón de millones de católicos en Colombia y el mundo. Pero quienes sintieron con mayor rigor la pérdida fueron los miles de feligreses de Cali y del Urabá antioqueño-chocoano; los pobres, los olvidados, los hombres y mujeres sumidos, o afectados por el conflicto armado y por el abandono estatal fueron a quienes más afectó su partida porque perdieron al hombre que los defendía, los representaba y buscaba la reconciliación desde la no violencia”: tomado de la ‘Necrobiografía de Monseñor Isaías Duarte Cancino’.

Su legado

Monseñor Isaías Duarte Cancino, hasta el final de sus días, fiel a sus convicciones, se negó a llevar escoltas, pese a las amenazas recibidas.

“Monseñor creía en la defensa de la dignidad humana”, insiste en señalar el investigador Martínez.

Monseñor fundó colegios por donde anduvo, en Cali hay 9 de ellos y dio vida a la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium, una institución de educación superior para la población vulnerable.

“La educación es otro elemento para llegar a esa dignidad humana, por eso abre dos seminarios, colegios y la Unicatólica. El otro elemento es el compromiso con su fe cristiana, en Urabá abre casi todas las parroquias de la ciudad, abrió más de 25”, indica el investigador Martínez.

En la capital del Valle fundó, además, 20 parroquias y ayudó a consolidar la Fundación Samaritanos de la Calle, el Banco de Alimentos y la Comisión de Vida, Justicia y Paz.

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