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Reportaje

Laguna de Charco Azul le da nuevo aire al oriente

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Por Paula Naranjo

La laguna de Charco Azul fue una de las siete en estado crítico de Cali que se intervinieron en el año 2010 para su recuperación y preservación, que además de darle un aire diferente a esa zona deprimida del oriente de la ciudad también funciona como control de aguas lluvias para evitar inundaciones.

En el año 2009, los entes gubernamentales de la ciudad de Cali aunaron esfuerzos con la inversión de $5000 para la aplicación del Plan de Manejo Ambiental a 7 lagunas en condición de abandono de más de 30 años, aunque hoy en día completan nueve, entre ellas, la laguna de Charco Azul, ubicada en el oriente de Cali.

Su intervención en el año 2010, que culminó a mediados de 2011, refleja hoy los buenos resultados por parte de las Empresas Municipales de Cali, Emcali; el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente, Dagma, que en conjunto con habitantes de la zona hacen parte de la fundación Dinamizadores Ambientales, encargados de la limpieza  de la laguna.

 Esta laguna corresponde a la categoría de lagos permanentes de agua dulce de  más de 8 hectáreas en la clasificación de humedales de la convención Ramsar, la cual  reúne  los países aliados y entidades no gubernamentales para la cooperación en cuestiones de humedales.

 La magnitud de la laguna de Chaco Azul, que hace unos años se encontraba en grave estado, hoy tiene un área que se aproxima a las 10 hectáreas,  equivalentes a 27 coliseos como el Evangelista Mora de Cali y una capacidad de almacenamiento que oscila los 283 200 metros cúbicos equivalentes  a 56 piscinas olímpicas como las Alberto Galindo, ubicadas en esta misma ciudad.

El  Valle del Cauca cuenta con gran riqueza hídrica y Cali es una de las cuatro ciudades principales colombianas junto con Bogotá, Medellín y Barranquilla con alto potencial de humedales, esto según el Ministerio de Hacienda, el Fondo Adaptación y el Instituto Humboldt en su último estudio de humedales en el año 2015 ‘Colombia Anfibia, un país de humedales’.

Igualmente, datos de la Fundación Humedales Bogotá e Instituto Humboldt, determinaron que la región del Pacífico es una de las 5 con más hectáreas (14 566 760 ha.), después de Orinoquía (14 725 346 ha.); le siguen Amazonía (6 240 455 ha.) Magdalena-Cauca (5 701 101 ha.) y Caribe (2 657 571 ha.) de humedales repartidos en 1094 municipios.

Las lagunas de hoy son el recuerdo de la gran amplitud que poseía el río Cauca  a su paso por Cali, eso explica que la mayoría se encuentren en el sur y oriente de la ciudad.

Estas lagunas empezaron como  madreviejas que, como explica Martha Salazar, quien hace parte del grupo de Biodiversidad de la Dirección Técnica Ambiental de la CVC “son ‘brazos’ de  agua que dejan los ríos al cambiar su cauce, pero siguen teniendo conexión indirectamente. Las acciones humanas  rompen ese lazo entre humedal y río mediante la ocupación de las áreas forestales y cuando llueve torrenciales tienden a unirse y las inundaciones  terminan afectando  la infraestructura que ha invadido ese espacio”.

Ana María Valencia, líder en humedales de El Dagma relató las condiciones en las que fue encontrada la laguna de Charco Azul: “No había laguna, completamente  colmatada, no había espejo de agua, llena de escombros, no es que no hubiera laguna desde lo ecosistémico, sino que no había un tejido social, ahora con los dinamizadores ambientales ha sido más fácil”.

Los resultados fueron notorios, pues el PMA (Plan de Manejo Ambiental) implicó la siembra de plantas, vertimiento de peces y una constante sensibilización a la comunidad aledaña, sobre los beneficios de contar con lagunas como estas.

Pese a que la fauna  terrestre no es la principal característica de esta laguna, ya que ha  perdido esa conectividad, sí lo son las aves, pues según manifestó Ana María Valencia a este medio, “hemos identificado más de 50 especies de aves”.

Cabe recordar que estas lagunas no son aptas para la pesca, pues terminan afectando su estado ecosistémico, pese a ello existen personas que realizan esas prácticas como lo relata el señor Mario, habitante del sector y vigilante de la Unidad Recreativa de Villa del Lago: “La laguna cambió mucho desde que le invirtieron, se ve mucho más limpia, aunque todavía se ven personas que se reúnen a fumar sus cosas, se reúnen  hasta a pescar, siento que aún le falta cuidado”.

Los peces  que fueron vertidos en la laguna de Charco Azul son para el control de plagas.  “Los peces actúan como ‘larvívoros’, en este caso, si hay presencia del zancudo y está colocando los huevitos sobre del agua, esos peces sirven de control biológico para evitar que el zancudo se prolifere”, explica el contratista encargado de la intervención de enfermedades producidas  por  vectores, Jhon Jaiber Flórez, de la Secretaría de Salud Municipal de Cali.

Uno de esos zancudos que ponen sus huevos en este tipo de agua es el Culex, de los más molestos en las noches; empero, no son transmisores de enfermedades.

Frente a esta situación, la líder en humedales argumenta: “Estamos trabajando en diferentes estrategias de calidad del agua del humedal y sus afluentes, es un trabajo de restauración, sacando plantas invasoras, plantando nuevas especies de flora, el trabajo es continuo”.

Para  llevar a cabo el proyecto, según Ana María Valencia,  fue necesario además de la  financiación de la Administración Municipal, la inversión de El Dagma, alrededor de $350 millones  que fueron necesarios para que junto con la Universidad del Valle diseñaran estrategias que permitieran mejorar las condiciones ambientales de la laguna.

Sin embargo, algunos habitantes de barrios cercanos a la laguna como Villa del Lago, mostraban su preocupación debido al aspecto en el que se encontraba la laguna en el primer semestre del presente año, entre ellas, la presidenta de la Junta de Acción Comunal Pilar Sierra: “Estuvieron haciendo cada año mantenimiento y limpieza de la laguna, pero hace dos años no han vuelto las Empresas Municipales, ni a coordinar a los que ayudan en la labor de limpiar el buchón” opinó.

El buchón de agua que cubre el humedal de forma irregular e incontrolable es una de las plagas a las que se enfrenta la laguna de Charco Azul, dado el vertimiento de aguas residuales de algunas viviendas contiguas. Frente a esto entra en operación Emcali, que basada en un presupuesto ($225’873.725) y la contratación de los dinamizadores, limpia la laguna del buchón.

 “Cuando las aguas se tornan verdes es porque ya hay semilla del buchón, en ese momento ya deberíamos intervenir para sacarla, sin embargo, cuando se retrasan los contratos el buchón crece y se convierte en hojas, si baja el espejo de agua, el buchón se aferra al suelo y resulta más difícil retirarlo, pero es falso que no se haya retirado en más de un año”, anota Carlos Walteros, ingeniero sanitario y ambiental de Emcali.

La laguna de Charco Azul además de su significativa riqueza ecosistémica también es de gran importancia para evitar inundaciones en las viviendas aledañas ya que para funcionarios de Emcali como el ingeniero Juan Carlos Marmolejo, encargado del Área Funcional del Mantenimiento de Canales de Emcali es una laguna ‘artificial’.

“Cuando suben los niveles de agua en los canales por aguaceros, se  colmata en promedio 300 metros cúbicos de basuras que tapan las rejillas de todas las estaciones de bombeo. El canal Oriental, uno de los principales que tiene la ciudad,  lo bombea la estación  Paso del Comercio y  Puerto Mallarino, cuando suben esas aguas  llenan la laguna, cuando pasa el aguacero, se abren compuertas y el agua vuelve y sale para ser bombeada, el objetivo del bombeo es evitar que las personas de los barrios aledaños  se inunden”, explica  Marmolejo.

Los  barrios a los que se refiere Marmolejo  son Villa del Lago, Ricardo Balcázar, Marroquín  III, urbanizaciones informales como Octavio Sardi, Belisario Betancourt, Charco Azul y El Pondaje e infraestructura estatal como centros de salud y C.A.I (Comando de Acción Inmediata) de policía que con una población de más de 50 562 habitantes, según el último censo del DANE  (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) en el año 2017, son  los más beneficiados de esta intervención.

Actualmente se adelanta el Plan Jarillón, que hace parte de la estrategia para reubicar a por lo menos  900 000  personas  que habitan el jarillón del río Cauca y los  sectores de El Pondaje y Charco Azul.  El Fondo Adaptación por su parte prevé una inversión total de $823 000  millones para completar este, considerado un verdadero macroproyecto.

La Alcaldía sigue con el proceso de mejoramiento de las lagunas, ahora es el turno de la vecina de Charco Azul, El Pondaje, que también  tiene un difícil proceso de restauración, pero la parte más importante del éxito de este proyecto es la concientización, el respeto y la cultura ciudadana, que hace unos años caracterizó a la ‘Sucursal del Cielo’.

 

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