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Opinión

La joya del turismo colombiano, azotada por Iota y la corrupción

Andrés Pachón

Bogotá, 19 nov (Sputnik).- Tras la devastación causada por el huracán Iota en su paso por la isla colombiana de Providencia, que dejó a flote la pobreza que se vive en ella por cuenta de la corrupción política practicada durante décadas, una lluvia de críticas cae ahora sobre el Gobierno central.

La oposición acusa de negligente a la administración de Iván Duque por no haber evacuado a los cerca de seis mil isleños pese a las alertas de la tormenta, y de contar a cuenta gotas la realidad que se vive actualmente en el lugar.

Exhibido como una de las joyas del turismo colombiano en el Caribe, el archipiélago conformado por Providencia y las cercanas islas de San Andrés y Santa Catalina era hasta antes de la pandemia de covid-19 de alta frecuencia turística, tanto local como extranjera, que atrajo en 2018 más de un millón de visitantes, quienes sólo por el derecho de ingresar pagaron en total más de $109.000 millones de pesos (unos 29,5 millones de dólares), según los datos más recientes divulgados por la Gobernación.

El impuesto de ingreso al archipiélago, conocido como Tarjeta de Turismo y que es recaudado por la Oficina de Control, Circulación y Residencia (OCCRE), tiene un valor por persona de $116.800 pesos (unos 32,13 dólares), los cuales, según ese organismo, se invierten en infraestructura pública turística.

Sin embargo, tras el paso de Iota quedó al descubierto “una afectación potencial del 100 por ciento de las viviendas”, la mayoría de ellas en madera y de bajos recursos, de las cuales “el 80 por ciento tendrían destrucción total y un 20 por ciento tendrían una destrucción parcial”, según dijo el martes el ministro de Vivienda, Jonathan Malagón.

DESTINO COSTOSO

Para un colombiano de a pie viajar a San Andrés y Providencia es un lujo que muchos no pueden darse, pues un plan de cuatro días y tres noches en un hotel de cadena promedio, junto con los boletos aéreos y la Tarjeta de Ingreso, puede sumar más de un millón de pesos (unos 293 dólares) por persona, más que un salario mínimo, fijado en $877.803 pesos (241 dólares).

Por eso las críticas en redes no se hacen esperar ante la pobreza evidente en Providencia, una pequeña isla de sólo 17 kilómetros cuadrados.

“La primera vez que fui a San Andrés y Providencia tenía 15 años y en ese entonces no había siquiera agua potable, hoy, 25 años después, el 69 por ciento de la isla sigue sin ese servicio y con el mismo hospital de esa época; es el colmo si se tiene en cuenta los ingresos que deja el turismo”, dijo en redes sociales Viviana Marín, una turista que se manifestó “indignada” tras ver la situación actual del lugar.

MAR DE CORRUPCIÓN

Si bien a Iota le bastaron unas pocas horas del lunes para devastar Providencia como un huracán de categoría 5, con vientos sostenidos de 250 kilómetros por hora, la corrupción política ha hecho lo propio con los recursos de la isla durante años.

Sólo en octubre de 2019 dos exgobernadores del departamento de San Andrés y Providencia fueron condenados y puestos en prisión junto con 18 personas más luego de que la Fiscalía comprobó que se aliaron con contratistas y con funcionarios de la época para entregarles contratos de infraestructura, por los cuales recibieron a cambio el diez por ciento de cada uno de los contratos otorgados y un pago adicional.

Como si eso fuera poco, a mediados de este año la Fiscalía citó a interrogatorio ante la Corte Suprema de Justicia al actual gobernador del archipiélago, Everth Hawkins, por la firma de 16 contratos dudosos por $9.702 millones de pesos (2,6 millones de dólares) para enfrentar la pandemia.

Ahora el varapalo golpea también al Gobierno, cuestionado por la oposición y varios sectores por el manejo que le dio a las alertas sobre Iota, pese a lo cual no evacuó a los isleños de Providencia, quienes debieron enfrentar por su cuenta la fuerza del ciclón, que se ubicó a sólo 30 kilómetros del lugar.

Iota fue el primer huracán de categoría 5 en atravesar el territorio colombiano en la historia, pero pese a las alertas de los servicios meteorológicos internacionales “la respuesta del Gobierno deja mucho que desear en cuanto a prevención y mitigación de riesgos”, dijo Juan Diego Ávila, analista de Colombia Risk Analysis, en un podcast divulgado este miércoles por esa organización.

“La falta de gestión de contingencia es sólo una de las formas en las que se evidencia el abandono estatal que sufre el archipiélago desde hace décadas, es poco probable que el Gobierno destine ayuda económica y logística suficiente en el corto plazo que logre aliviar la situación del archipiélago, lo que supondrá un enorme retroceso a nivel económico y social en este olvidado departamento en el largo plazo”, agregó.

LLUVIA DE CRÍTICAS

Políticos como el opositor Rodrigo Lara han cuestionado en Twitter la falta de publicación de imágenes del “impacto del huracán Iota en Providencia”. Además, preguntó si es la Presidencia “la encargada de filtrar imágenes”, mientras que el senador izquierdista Gustavo Bolívar ha dicho que “San Andrés necesita un país unido para que la recuperación sea rápida y que la administración y ejecución de las ayudas sea pulcra”, pues, dijo, ya se sabe “lo que hicieron los políticos en tragedias pasadas”.

La defensa tampoco se ha hecho esperar, y el senador oficialista Ernesto Macías ha cuestionado que “desde la oposición lanzan piedras al Gobierno por no haber advertido y prevenido el paso del huracán Iota por San Andrés y Providencia”, y destaca que “ni en Estados Unidos, donde ocurren con frecuencia estos fenómenos naturales, han logrado evitar sus efectos devastadores”.

Mientras el revanchismo político navega en medio de la catástrofe, el Gobierno decretó este miércoles la situación de desastre en San Andrés y Providencia por el término de doce meses, prorrogables hasta por un periodo igual, a fin de afrontar la reconstrucción de la isla, que según dijo la víspera el presidente Iván Duque se espera cumplir en solo cien días.

Y aunque después de la tormenta siempre sale el sol, lo cierto es que por ahora nuevos nubarrones atemorizan a los isleños ante la posibilidad de otra tormenta de grandes proporciones, debido a una nueva onda tropical que empieza a formarse en aguas de Venezuela y que puede seguir hacia Colombia. (Sputnik)

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