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Alfombra Roja

Joker, la risa de un frenesí

Titulo original: Joker

Estreno: 31 de agosto de 2019

País de origen: Estados Unidos

Duración: 2h 2m

Reparto: Joaquin Phoenix, Robert De Niro, Zazie Beetz, Frances Conroy, Brett Cullen, Glenn Fleshler, Bill Camp, Shea Whigham.

Director: Todd Phillips

Género: Drama, suspenso, crimen

Película estrenada en el Festival de Venecia de 2019, nominada a 11 premios de la Academia y ganadora de 2 de ellos a Mejor Actor y Mejor Banda Sonora. Esta cinta de 122 minutos nos da una bofetada al desdibujarnos el panorama utópico que tenemos como sociedad y hace frente a las patologías psicológicas por las cuales transitan muchos de los seres humanos.

Es necesario dejar de dar pasos al costado y familiarizarnos más con estos esquemas mórbidos que viven dentro de nosotros y que en algún momento pueden despertar por la pedrada de otros.

Arthur Fleck, encarnado por el maravilloso Joaquin Phoenix, es un individuo que se enfrenta a la crueldad de la sociedad y es forzado a vivir lo inhumano, por esta razón creo que se robó cada espacio de la película y se convirtió en el foco de esta. Con su pintoresca y alegórica risa, la cual racionalmente para el sistema no encaja en el prospecto de hombre, alegra de mañana a niños enseñados a reír y en la noche sobrelleva la ignorancia que le convierte en perpetuo.

Este payaso se condiciona totalmente, se vuelve vulnerable y despojado; arrastrado por ciertos frenesís de su mente logra desencadenar una secuencia de actos trágicos y perturbadores en su entorno cotidiano, además es perseguido por el monstruo habitual del desamparo paternal.

El Joker nos muestra esa desencadenada lista liderada por la frustración, el odio, los trastornos y el desequilibrio mental con el vivimos actualmente en la sociedad, nos trae un discurso del pasado el cual se mutua de manera espontánea y silenciosa.

Su cara cubierta de acuarelas no es precisamente la de un héroe de comics, como su usual enemigo de capa negra y Batimóvil, tampoco la de un villano un poco desubicado, o por lo menos no en esta adaptación de Phillips, la única adaptación, ya que nunca se pensó en la continuidad de esta, sino en traer a la pantalla la forma obligada de vivir en un sistema a través de la retina de Arthur.

El buen trabajo de Phoenix logra el estruendo innato del Joker en la pantalla grande, la majestuosidad de la interpretación del personaje logra el deslumbramiento del espectador en cada sala de cine, sofá o conjunto de almohadas donde se esté visualizando cada toma secuencial del film.

A pesar de que la trama puede resbalar en lo predecible, es tan convincente y vívida que el espectador puede conectarse con la piel del protagonista y razonar que las facetas del dolor pasan factura a lo largo del tiempo, aun así, no evadiendo el comportamiento homicida que va desarrollando la víctima del sistema y el asesino de otros.

El discurso social que mantiene la cinta sobrepasa lo explícito, es bastante claro y conciso con temas crudamente ignorados dentro de nuestro entorno, además su discurso sale de lo profundo de la mente humana que luego se trastorno por la misma.

El golpeteo del personaje contra el sementó de la vida es sin duda la representación de los humanos dentro de los barrotes del sistema. Quizá nos creemos libres al reír porque mientras el estruendo de la carcajada se produce, estamos acobardados de que nuestra risa no se asocie con la demencia, porque mientras vivamos cómodos no importa si las puertas de la jaula están cerradas.

Sin duda, el premio Oscar a Mejor Actor está reposando en el salón de un majestuoso interprete, no pasando por alto la complicidad de Joaquin Phoenix y Todd Phillips en este crítico film.

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