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Alfombra Roja

Jojo Rabbitt merecía más

Título de la película: Jojo Rabbitt merecía más

Estreno: 18 de enero de 2020

Director y guionista: Taika Waititi

Reparto: Roman Griffin Davis, Taika Waititi, Scarlett Johansson, Thomasin McKenzie, Sam Rockwell, Rebel Wilson, Alfie Allen, Stephen Merchant, Archie Yates

Género: Comedia / Drama

Duración: 108 minutos

País: Estados Unidos

Productoras: Fox Searchlight Pictures, Unison Films

Advertencia: Contiene spoilers

-¿Qué hicieron ellos mamá?- le pregunta Johannes Betzler, más conocido Jojo, interpretado por Roman Griffin Davis a su mamá, Rosie Betzler quien es encarnada por la talentosa actriz Scarlett Jhohansson, mientras evita mirar los cuerpos de unos sujetos ahorcados en una plaza pública.

A esta simple, pero desgarradora pregunta, la madre, mientras obliga a su hijo a mirar y a enfrentar la realidad en la que habita, responde: “hicieron lo que pudieron”. Y sí, es evidente que todos los protagonistas de esta cinta hacen lo que pueden.

Y es que esta película adaptada del libro El cielo enjaulado de Christine Leunens y ganadora a Mejor guión adaptado tanto en los premios Oscar, como en los BAFTA y el Sindicato de actores, nos obliga como esta madre a su hijo a mirar una dura realidad, que narra una historia que no quisiéramos recordar y menos repetir.

Pero lo mágico de esta producción es que, a diferencia de muchas otras, su director, guionista y productor el neozelandés Taika Waititi, también director Thor: Ragnarok y de Lo que hacemos en las sombras, no cae en la tentación de mostrar imágenes abrumadoras de una realidad miserable, más bien va dando pequeñas pistas, como si el espectador no conociera esta historia.

Y esto debe ser porque la película que nos sitúa en el final de la segunda guerra mundial, es narrada desde la mirada Jojo, un niño de 10 años que creció creyendo que ser nazi era un orgullo, por eso porta valientemente el uniforme y se siente feliz por haber alcanzado la edad de asistir a un campamento de juventudes hitlerianas, junto a su compañero más íntimo, su amigo  imaginario, que no es otro que el mismo Führer, encarnado por Waititi; este personaje es una especie de conciencia que aconseja o reprueba las acciones de Jojo.

En contraste con este Hitler infantil, está Yorky, interpretado por Archie Yates, el compañero de Jojo, que a su corta edad es un verdadero soldado del régimen y con su franqueza y transparencia va siendo el medio por el cual nuestro joven protagonista se entera de los acontecimientos. Esa es la gran importancia que tiene este personaje en la trama.

Por su parte Rosie, la madre de Jojo, en la interpretación memorable de Scarlett Jhohansson, la cual le valió la merecida nominación al Oscar como mejor actriz de reparto, es la personificación misma de la esperanza.

Es ella a quien usa Waititi como pretexto para darle color a la cinta, lo que resulta muy agradable a la vista, pues las películas que tocan la temática de la guerra, por lo general son oscuras y sus personajes se visten de un ocre infinito que no da tregua para un poco de tranquilidad y que decir de sus rostros agrios y tristes; entonces, deleita ver a esta mujer con sus zapatos rojos con blanco, fingiendo risueña que masca vino ante la imposibilidad de comerse un trozo de pan, pues sabe que alguien más aguanta hambre.

Y es allí cuando pensamos en Elsa Korr, una chica judia, interpretada por Thomasin McKenzie, actriz que hace un gran papel y que sirve para anclar definitivamente en la realidad a Jojo, a quien vemos madurar ante nuestros propios ojos.

Otro eslabón en esa cadena de sucesos que nos llevan a entender lo que se plantea en esta cinta, es el papel que cumple el capitán Klenzendorf, interpretado por Sam Rockwell, un militar venido a menos que entrena jóvenes para la guerra. Este sujeto que debe posar de hombre implacable del régimen, nos va mostrando con el pasar de la cinta que ya entendió todo, sabe que los judíos no son el enemigo, que la guerra se va a perder, que lucharon sin una razón válida y que va a morir, así que no le queda más que burlarse de su propia existencia.

Además, Waitti nos llama la atención, con hechos que se repiten y que son tan encantadores de analizar como lo sería resolver un jeroglífico, hay unos zapatos siempre por amarrar y tal vez lo que él quiera mostrar con el humilde hecho de hincarse a amarrar el calzado de otro nos hable del cuidado por este o de un amor grande. También es recurrente ver al Hitler imaginario del niño ofreciéndole cigarrillos, oferta que Jojo siempre rechaza, y allí podría el director hablarnos de ese mundo adulto de los Nazis, propio de hombres mayores y de un Jojo que se sabe un niño, que aún no está en edad de fumar, ni mucho menos de militar.

Y el gran final de esta producción, bien ubicada en el género drama – comedia, nominada a mejor película, Mejor guión adaptado, mejor actriz de reparto y mejor diseño de vestuario, es simple pero significativo, es la esperanza misma expresada por los cuerpos, en un baile que une a dos sujetos solitarios que nunca debieron estar en dos orillas distintas, es un baile que surge como puente, como encuentro.

La verdad esta película es imperdible y sin duda merecía más.

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