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Informe Especial

Informe exclusivo: ‘riñas de gallos’, una tradición en ‘jaque’

Que los gallos de pelea desaparezcan de la tradición colombiana y miles de personas se queden sin trabajo o que las galleras se conviertan en lugares abandonados o para cantantes de música popular está a punto de suceder.

Un proyecto de la ley –la 1774 de 2016- por medio del cual se prohíben las corridas de toros en el país, ya recibió su primera aval al ser aprobado en la Comisión Séptima de la Cámara, que prohíbe las corralejas, riñas de gallos y coleos.

El gusto por las peleas de gallos es innegable para muchos sectores de Colombia y se ha convertido en un tema de discusión para muchos defensores de los animales y para aquellos que promueven este acontecimiento cultural. En lo corrido del año 2017, el tema se ha convertido en agenda pública.

Clifford Geertz, un antropólogo estadounidense de la Universidad Princeton, contó una vez cómo vivió en Balí donde las peleas de gallos eran vistas como un acto cotidiano, de ahí el término ‘riñas’, de igual forma esta tradición se ubica en la fotografía plasmada en los libros donde su narración trata de evidenciar como se vivió en la época (3.000 a.c) antes de Cristo.

Con la colonización de la corona española en América Latina, las peleas de gallos se convirtieron en una práctica común y abrían un espacio para la diversión, las apuestas y la activación de la economía en muchas ciudades, pueblos y veredas.

¿Cómo se vive en Colombia?

En Colombia, las peleas de gallos son tradición especialmente en el caribe y en el sector andino del país. Esta práctica es una de las más reconocidas en diferentes festivales y en los diferentes torneos que giran alrededor de sus costumbres.

En el Valle del Cauca, cerca al municipio de Candelaria, se encuentra el criadero La Saga. Allí trabaja Luis Gómez, criador y vendedor de gallos. Él cuenta que “esto es algo que viene desde muchísimos años, más de 2.500, es tradicional en muchas regiones del país. Hay quienes toda su vida han estado detrás de esto, en mi caso desde muy temprana edad inicie en el cuidado, alimentación y vacunación de los gallos de pelea”.

Gómez recuerda el porqué de este deporte que logra ser un sustento económico y cultural. “Un gallo de pelea puede vivir hasta 10 años triplicando el promedio de vida de un gallo de otra raza. Esta actividad también se ha constituido como fuente de ingresos para las personas, ya que no solo existen quienes cuidamos, sino también quienes fabrican todos los insumos e implementos para el cuidado y traslado de los mismos”.

En el municipio de Yumbo, está Daniel Ramírez, aficionado a los gallos desde hace 8 años, cuenta que “lo más importante en el gallo es su alimentación: desde pollito se le deben dar las vitaminas, desparasitantes del entorno, por ejemplo, si se crían en un cajón o en una jaula no crecen y se atrasan”.

La alimentación es muy importante. Los galleros expertos dicen que este alimento está compuesto de maíz molido, avena en hojuelas, arveja, soya, lentejas, millo, salvado, maní y ya todo depende del presupuesto que el dueño del ave tenga para mantenerlo o la forma de crianza.

Ramírez precisa en que “los gallos de pelea, cuando están pollos de 6 a 7 meses, ya puede pelear con otro gallo, entonces lo que hay que hacer es encerrarlo para prepararlo al combate”.

Es decir, la preparación que debe tener va desde peluquearlo, descrestar y desbarbar por lo general solo se les deja plumas en las alas.

Por otro lado, Gómez indicó que en esta actividad participan muchas personas y se benefician de este trabajo, como él: “muchas personas son las que nos beneficiamos de esta afición, detrás de cada pelea hay todo un proceso de cuidado con los animales, los cuales se alimentan y se entrenan en óptimas condiciones. Es un trabajo”.

Es por esto que, los espacios para que los animales se enfrenten son lugares cubiertos, en algunas ocasiones con gradería para que las personas se acomoden y puedan observar la ‘riña’, además que los asistentes pueden apostar por el mejor gallo, en cada encuentro los contrincantes apuestan lo que deseen, carros, motos, fincas y como es normal siempre se pone en juego grandes sumas de dinero.

Entre tanto, la activista Liliana Ossa, de Pazanimal, que vela por los derechos de los animales y de acuerdo al proyecto de ley, dice que “todo lo que civilice una sociedad es positivo”.

La presidenta añadió que “esto es algo muy pasado de moda y es atrevido, tiene una concepción religiosa y los animales no se pueden ver como si no fueran habitantes de este planeta, son los que nos han antecedido”.

Ossa dijo: “Uno no le puede pedir a nadie que eduque a otro,  a quien habría que decirle que un animal no humano no es comida, y muchas personas no ven en su plato de comida un cadáver, si no que ven una cosa para comer”.

La activista concluye que “la gente no sabe de estética, ya que, esto es un arraigo cultural y si usted es arraigado culturalmente no tiene educación, cultura es la masificación de las personas y la gente que se educa es porque se ha des culturizado”. Y precisa “estoy segura que esa violencia tiene que pasar”.

Por otro lado, Carolina Agudelo, de la Fundación Mascotas Perdidas Cali, dijo que es importante “sensibilizar a los ciudadanos, educarlos y sensibilizarlos resaltando que todos los animales son seres sintientes.  Es un paso a la civilización y dejar atrás la tortura legalizada a través de los años”.

Agudelo señala que la pelea de gallos “no es un deprote, es algo totalmente retrogrado.  Es un espacio de violencia donde se ven animales luchando por su vida. Para mi es algo que invita a la violencia, se pueden ver las armas o artefactos que utilizan, por ejemplo, en las patas los gallos o a los toros las banderillas, son armas letales que impone el humano, nosotros los preparamos para matar”.

“En Colombia estamos en pañales –dice Agudelo-. Las pocas leyes en contra al maltrato animal que tenemos son leyes mal estructuradas y mal ejecutadas.  Nos falta muchísimo para llegar hacer la diferencia y llegar a tener tendencias de países que las leyes en contra al maltrato animal son inquebrantables”.

Así se prepara un gallo

Al momento de la pelea, los gallos se pesan y son igualados. Se consigna en un documento el nombre del propietario y el color del animal, las peleas se organizan de acuerdo a la condición de cada gallo. Por ejemplo, en caso de que este tuerto se le buscará pareja, de no ser posible lo igualarán con un gallo de dos vistas, el tiempo de pelea para los gallos dura alrededor de 10 a 12 minutos.

Los primeros cinco minutos se utilizan para cambiarle las espuelas es un objeto que se le pone al gallo en el talón para que de alguna forma ‘chuce’ a su contrincante de campo, en zonas específicas como el oído, el ojo, la cabeza y las venas. En algunas ocasiones el pico también puede ser postizo y el material utilizado de estos objetos son hechos sobre una espuela natural y sintético.

Otro de los galleros, apostadores y aficionados de crianza son los primos Milton y Jeison Sánchez, propietarios de una organización de criadero de gallos, ambos son cuidadores. El primero lleva 8 años asistiendo a las galleras, aunque desde pequeño siempre iba a mirar y el segundo ha ido toda su vida, a sus 34 años ha participado en más de mil ‘riñas’ como público y apostador la mayoría de veces.

Milton dice que “el cuidado de estos animales es muy importante, hay que entrenarlos bien y mirar si van a servir para pelea, siempre nos encargamos de estar pendiente quienes son los que servirán para pelear”.

Así mismo Jeison, el más aficionado asevera que “nosotros nos encargamos de darles un estado físico al gallo, con ejercicios como ponerlos a trotar, hacer cunclillas, ponerlos patas arriba para que aprendan a ponerse de pie, ya que, ellos vienen con esa forma de ser, su naturaleza es pelear”.

Ellos hablaron sobre las apuestas. Jeison ha apostado $1’000.000 de pesos y ha ganado alrededor de $3’000.000, sin contar las apuestas que se hacen por fuera de la apuesta interior que es directamente con el contrincante, así que de alguna forma este deporte permite apostar demasiado pero así mismo, perder Jeison dijo que “he perdido muchas veces y mucha plata”.

Es por esto que, las ‘riñas de gallos’, para muchos es catalogado como un deporte, además es una atracción cultural, que en caso tal de prohibirse en el país, muchas personas se verían afectadas.

“Si se prohíben las riñas en las galleras, pierde desde el señor que cuida en el parqueadero, hasta la señora que vende la fritanga dentro del establecimiento”, recuerda Milton. De igual modo, Jeison precisa que “si cierran las galleras y se puede participar, lo único que hacen es que se vuelve clandestino y esto se volvería un poco más interesante porque las apuesta podrían subir, habría que buscar el lugar para realizarlas, esto es algo cultural en lo cual no se le hace daño a nadie ya que, los gallos vienen con ese ‘chip’ de pelear”.

Igual piensa Gómez: “de aplicarse este tipo de leyes también para las peleas de gallos, había que entrar a pensarse en todas las familias que durante toda su vida han vivido de esta actividad”.

Cifras de ‘riñas de gallos en Colombia’

Actualmente en el país existen 2.850 galleras formales, en las cuales asisten unas 7.000 personas de manera masiva en Colombia y en cada una de las ciudades asisten de 200 a 300 personas en un día en que se esté realizando las riñas de gallos.

Los cumplimientos para desarrollar esta actividad son, como cualquier establecimiento que ofrece un servicio, bomberos, sanidad, uso del suelo, cámara y comercio y Sayco. Además pagan unos impuestos de juego y azar que son destinados para la salud.

Desde la Federación Colombiana de Cultivadores de Gallos de Combate realizan un trabajo con todas las galleras con el fin de preservar esta afición arraigada en todos los lugares del país.

Desde Bogotá, su director Fabián Sarria habló sobre la actividad que se está desarrollando ahora para lograr un acuerdo con el congreso sobre la nueva ley, que fue pasada a segunda instancia argumentando que se tome en cuenta el tema de las riñas de gallos.

“Nosotros estamos mostrándole al Congreso el trabajo que nosotros hacemos, es un trabajo de concientización  ya que, esto es patrimonio histórico, al igual que es patrimonio ambiental, porque si se llegara a prohibir habría que extinguir esta raza y tendríamos que matar a todos estos animales”, recuerda Sarria.

Sarria añadió que las “galleras se mueven más de 1.000 recursos, contando los utensilios, las personas que desempeñan trabajo en las galleras, los cuidadores, los que fabrican el alimento, así que nos afectaría a todos, igualmente en cada gallera trabajan alrededor de 18 a 20 personas”.

Añade el director de la Federación cerró diciendo que “en nuestro país las galleras mueven casi el mismo nivel de personas, que cuando hay un partido de futbol”.

Datos curiosos

Uno de los senadores con más criaderos y gran cantidad de gallos de peleas  se llama Roberto Gerlein, de la Costa del Caribe, que lleva en el poder aproximadamente 40 años.

En Colombia las galleras más antiguas están en:

  • Valledupar- Coliseo Miguel Yaneth con 50 años, ahí se celebra la feria nacional del gallo fino.
  • Cali, gallera Pico de Oro, con 50 años.
  • Popayán, gallera Pluma de Oro, 60 años
  • Bogotá, club Gallístico San Miguel, 60 años.

El gallo ‘El Piraña’ de Yumbo, tiene 8 años, le gusta tomar ron y canta en las galleras cuando escucha la música ranchera, ahora solo se dedica tener hijos, fue traído desde Miami y peleó durante mucho tiempo y ahora solo lo tienen en el criadero como ‘papá de los pollitos’.

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