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Cali

Informe exclusivo. ¿Por qué no se puede jugar un clásico en paz en Cali?

La pasión por el color de los hinchas de los equipos vallecaucanos Deportivo Cali y América de Cali termina siendo un escudo para quienes ven en este deporte una oportunidad para delinquir.

Que se generen disturbios provocados por barristas, no es una novedad en Cali. Casi siempre, cuando se disputa un clásico entre el verde y el rojo en el Pascual Guerrero, la ciudad se convierte en un ring de boxeo y los caleños deben huir de las calles.

Pero esto es una problemática que va más allá de un partido perdido, ganado  o empatado.

Distintas problemáticas sociales, administrativas y de procesos logísticos son las razones por las cuales Cali no tiene la cultura futbolera necesaria para celebrar este deporte como una fiesta y no usarlo como excusa para el vandalismo.

Pero, ¿cuáles son las causas que lo provocan? Estas son algunas:

1. Inseguridad: 

A pesar de los planes de seguridad propuestos por la alcaldía en con conjunto con la Policía Metropolitana, donde se han dispuesto hasta 1.250 hombres con el fin de proteger la ciudad durante estos partidos, han resultado ser insuficientes.

Además, las estrategias de seguridad propuestas por los líderes barristas no son tomadas en cuenta.

Héctor Fabio Verdugo, miembro del Frente Radical Verde, contó que “el día 24 de mayo, día del clásico en el Pascual, se vulneraron los protocolos de seguridad que habíamos solicitado en una reunión previa. Líderes de ambas barras pedimos acompañamiento y refuerzos de la policía en los puntos más críticos del estadio, ese día solamente había presencia de cuatro policías bachilleres, eso para nosotros no es seguridad”.

Ante esto, los líderes barristas manifiestan su descontento porque la ciudadanía en general tildó directamente a la barra roja en general sin saber las conversaciones previas.

A lo que reclaman que la Alcaldía debe prestar atención a los requerimientos que solicitan los pertenecientes de las hinchadas, quienes reconocen los posibles conflictos y las posibles soluciones.

2. Barristas falsos: 

Aunque la Alcaldía de Cali propuso una estrategia de resocialización con diferentes programas que intentan que los hinchas ocupen su tiempo libre enlazándose con diferentes actividades productivas, en cuanto a su aprendizaje y economía desde los conocimientos del futbol, a la hora del juego en el campo, algunos barristas enloquecen.

En su momento, ambas barras se comprometieron ante las autoridades locales, a cambiar su comportamiento durante los partidos y manejarse de manera pacífica. Sin embargo, por unos cuantos mal intencionados ahora ambos equipos deben acoplarse a las sanciones impuestas por la Dimayor ante el descontrol causado por disturbios.

Según Álvaro Martínez, presidente del Deportivo Cali, “los problemas en sí no son provocados por las barras de las tribunas populares. Las personas que conforman estas hinchadas no son malas personas; ahí hay fiesta y  espectáculo, lo malo son los violentos y delincuentes que se filtran en esas barras. Si este tema no se puede controlar, se debe considerar llegar al extremo de cancelar las tribunas de quienes no tienen tanto poder adquisitivo para entrar a otra localidad. Lastimosamente pagan buenos por pecadores”.

Por su parte, Fabio Mejía, secretario de Gobierno de Palmira, municipio donde está ubicado el estadio Palmaseca del Deportivo Cali, afirmó que los desmanes que se generan son provocados por grupos sociales conformados desde el exterior de las barras que utilizan a los jóvenes para delinquir.

“Los desmanes están identificados como acciones sociales que tienen un discurso más profundo al de rebeldía. Se están haciendo estudios e hipótesis que se refieren a ciertos grupos de maleantes que están conformando colectivos que tratan de buscar participación demostrando una identidad negativa”, agregó Mejía.

3. Errores logísticos: 

Los errores en el arbitraje y organizaciones de carácter técnico fallidas, irritan y ofenden al público por lo que se vuelven más susceptibles ante cualquier comentario o acción.

Edwin Reyes, entrenador de fútbol de la escuela Carlos Sarmiento Lora, declaró que “durante el último clásico, el juego estuvo caracterizado por graves errores arbitrales y dos expulsiones, una para cada equipo. Estas cosas, sumado a esos poco que quieren provocar pelea siempre, convierten los partidos en un desorden que dentro y fuera de las instalaciones de los estadios”.

También opinó que estás cosas suelen pasar en los encuentros futbolísticos pero el conflicto es que en Cali no existe una cultura de respeto y tolerancia ante la diferencia.

4. Infraestructura:

El estadio Pascual Guerrero de Cali no tiene las condiciones necesarias en términos de infraestructura –a pesar de que fue remodelado-, para prevenir y controlar algún tipo de caos. Este, está en medio de áreas fuertemente urbanizadas, encerradas entre carreteras y calles, edificios y demás,  lo que restringe el desarrollo idóneo durante los encuentros deportivos.

Según el libro ‘Recomendaciones técnicas y requisitos para la construcción o la modernización de estadios de fútbol’, producido en colaboración para la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (Uefa), “la solución ideal es situar un estadio en un lugar suficientemente amplio para ofrecer la posibilidad de tener espaciosas áreas externas libres de aglomeraciones para circulación del público”.

Esta medida aplica teniendo en cuenta que por lo general, la llegada de los espectadores al estadio se extiende sobre un periodo relativamente largo y que a la hora de salir la multitud lo hace de manera simultánea. Por lo que, es necesaria la disponibilidad suficiente de espacio libre en los alrededores para evitar congestiones dentro y fuera de las instalaciones.

El manual de la Uefa

Este manual la Uefa recomienda que para la construcción y manutención de los estadios se deben tener en cuenta algunas medidas, entre las que están:

  • Tener todo el tiempo alta presencia de la policía o personal de seguridad cerca de la zona de juego.
  • Construir fosos con una anchura y profundidad suficientes para proteger el terreno de juego. Para evitar que alguien caiga a uno de estos fosos, se deben construir barreras lo suficientemente altas.
  • Instalación de láminas transparentes o cercas infranqueables instaladas permanentemente, sin olvidar la implementación de portones de escape para permitir que los espectadores puedan evacuar en caso de una emergencia.
  • Equipamiento de cámaras de seguridad en el interior y exterior del estadio que controlen todos los sectores en torno al estadio y a los  lugares aledaños.

Así mismo, cualquiera que sea el sistema de protección que se utilice para impedir la invasión del terreno de juego y la aglomeración del público dentro y fuera de las instalaciones de los estadios, debe estar aprobado por las autoridades locales competentes y la Administración Municipal.

Recientemente, en Cali se están poniendo en funcionamiento leyes y normas que obligarán a los clubes deportivos a invertir dinero en mejoramientos de sus estadios para el buen funcionamiento de los mismos durante los encuentros y para mantener controlada la seguridad de las ciudades.

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