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Informe Especial

Informe Especial: La violencia hacia la comunidad Lgtbi es invisible y no para

La marcha era silenciosa y pasaba desapercibida. Algunos vociferaban y pedían justicia, pero todos los caminantes tenían una petición: que pararan los asesinatos de la comunidad Lgtbi que han ocurrido en los últimos años y que llegan a más de 100 en los últimos años en la región. La marcha fue el pasado viernes en Cali.

Según Colombia Diversa, entidad que aglutina a esta comunidad, dice que en la última década han sido asesinados 1.293 personas de la comunidad. En su último informe, ‘Impunidad sin fin’, de la organización, dice que los departamentos con mayores homicidios son Antioquia, Valle, Bogotá, Risaralda y Norte Santander.

La mayoría de estos crímenes y hechos violentos son conducidos por el odio, algo que se convierte en una realidad cotidiana en Colombia. “Cuando trabajé con la comunidad trans, me di cuenta que la transfobia es más fuerte de la homofobia”, dice la psicóloga Luisa Fernanda Unas.

La especialista agrega que son “crímenes de odio, de rabia, de temor, y la verdad, es que la mayoría de las mujeres que pertenecen a esta línea se ven muy expuestas pues se dedican a la prostitución”.

Iguales como cualquier otro

“La sigla Lgtbi es una noción básica para poder referirse a lesbianas, gays, bisexuales, transgeneros, transexuales, pero esto no da por sentado la identidad de las personas que hacen parte de esta comunidad”, según la sexóloga Martina Barrios.

Cabe recordar –dice la especialista- que el hecho de nacer con ciertos genitales y características definidas en el cuerpo, no determina si una persona es hombre o mujer, suele ser confuso pues la sociedad, como la religión han determinado o han impuesto parámetros que según se definen con el sexo.

A pesar de ser un número significativo de personas las que hacen parte de la comunidad Lgtbi, muchos sectores de la sociedad los discrimina, les vulneran los derechos, son víctimas de violencia, por sus gustos y su manera de sentir.

“Una vez iba camino a la discoteca donde trabajaba, siempre me iba a pie pues quedaba muy cerca de donde vivo, yo sentía que me estaban persiguiendo, pero no le puse cuidado a eso y caminé más rápido, cuando iba pasando por un parque, dos hombres me agarraron a piedra y me gritaban palabras muy feas”, recuerda Valeria Ñañez, transgénero.

Valeria estuvo en la clínica un mes por la gravedad de las heridas que me causaron. Ella lo denunció, pero no hay nada en el avance de las investigaciones.

No me dejaron entrar

Daniel Carbonell recuerda: “Hace unos meses, salí con mi pareja que vino desde Brasil, queríamos pasar la noche en un aparta hotel, me dijeron que si en primera instancia, pero cuando vieron que éramos dos hombres, nos dijeron que nos fuéramos que no iba a ser permitido de ninguna manera en ese lugar”.

Wilson Castañeda, director de la corporación Caribe Afirmativo, sostiene que los homicidios y los casos de violencia contra la población Lgtbi, muchas veces son en altas horas de la noche, en lugares públicos como parques, zonas verdes o calles, porque lo que busca la persona que los violenta es humillarlos públicamente, la mayoría de los actos de odio son cometidos con sevicia y armas blancas.

Alrededor de este tema, también se han presentado casos de suicidio por la presión social que se vive en algunas personas que pertenecen a comunidad.

“Mi hermano era víctima de bullying en el colegio, a lo último el ya no quería asistir a clase porque le daba mucho miedo de que las amenazas que le hacían sus compañeros se fueran a hacer realidad, me di cuenta de esto en su carta de suicidio, lastimosamente ya no podíamos hacer nada”, dice  Carla Martínez hermana de víctima.

El abuso es una cuestión de no acabar

Muchas personas, en su mayoría hombres, son los que más violentan a esta comunidad, porque la perciben como algo inferior e inherente a ellos.

“No es frecuente que a un hombre homosexual lo maten por ser gay, pero sí que violenten a una mujer por ser trans, con la excusa de que es un hombre disfrazado de mujer y que eso deja por el piso la masculinidad de muchos”, cuenta David Venté, activista.

“Algunos policías se creen que tienen la máxima autoridad porque portan un uniforme y una vez casi me matan a golpes, me desnudaron, me echaron agua fría y me decían que no valía, luego me llevaron a un hospital y dijeron que me había encontrado así”, recuerda alguien que prefirió omitir su nombre.

Existen personas que decidieron hacerle frente a esta problemática, creando organismos de defensa para esta población, porque como cualquier ser humano tienen derechos y no pueden ser vulnerados, en Colombia está “Colombia Diversa”, este articula lo que es la paz y conflicto, derechos trans, derechos humanos y demás temas que son de interés para la población LGTB, además de este sitios de ayuda en las ciudad para evitar que el flagelo del odio contra esta comunidad tenga fin.

“Solo queremos justicia, para estos crímenes tan atroces, nadie merece vivir atormentado y con miedo”, concluye Daniel Abadía, quien conoce la comunidad.

 

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