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Informe Especial: La historia de Francisco, el primer Papa americano

El actual papa jesuita de la Iglesia Católica, Francisco, de nombre propio Jorge Mario Bergoglio, nació en Buenos Aires, Argentina, el 17 de diciembre 1936. Es hijo de emigrantes piamonteses. Su padre Mario, era un contador empleado en ferrocarril, por su parte, su madre Regina Sivori, se encargaba de lleno al hogar.

Jorge Mario, hoy a sus 81 años, es el primer papa americano de la historia. Para el 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI, comunicó su renuncia al pontificado de la Iglesia Católica, manifestando que sus fuerzas, debido a su avanzada edad, no le resultaban  adecuadas para dedicar más tiempo al ejercicio del ministerio petrino”.

Entregada la renuncia, se dio comienzo al cónclave de 2013, en el cual consideraron a Bergoglio como un candidato con edad y capacidad para reformar la curia romana e incluso, tiempo antes, Benedicto como muestra de confianza, lo había escogido como miembro de la Pontificia Comisión para América Latina.

Entonces, luego del debido proceso, el 13 de marzo de 2013, en la quinta ronda de votaciones del segundo día del cónclave, el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, dio a conocer que Bergoglio había sido elegido como Papa y había tomado el nombre de Francisco, en honor a San Francisco de Asís. En ese momento, hizo su aparición pública asomándose a saludar a la gente que estaba presente en la plaza de San Pedro.

Su vida antes de ser Papa

Jorge Mario, fue el mayor de cinco hijos, creció en el seno de una familia y hogar arraigados a los orígenes italianos y católicos. Al crecer se diplomó como técnico químico y después, con 21 años, decidió convertirse en sacerdote e ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús.

Continuó sus estudios humanísticos en Chile y al regresar a Argentina se licenció en filosofía y en teología. Para el 13 de diciembre de 1969, recibió la ordenación sacerdotal en manos del arzobispo Ramón José Castellano.

Entre otras fechas importantes para el Papa Francisco, cabe mencionar que, para el 20 de mayo de 1992, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires, y para el 27 de junio, recibió en la catedral la ordenación episcopal. Como obispo, da su primera entrevista a un pequeño periódico parroquial, llamado ‘Estrellita de Belén’.

También, para el 28 de febrero de 1998, fue nombrado arzobispo primado de Argentina y tres años después, el 21 de febrero de 2001, Juan Pablo II lo nombra cardenal asignándole el título de San Roberto Bellarmino.

Poco a poco y durante todo su recorrido en la vida religiosa, en América Latina su figura se hacía cada vez más popular por sus nombramientos y por los diferentes proyectos misioneros y de asistencias sociales que realizaba para los pobres y enfermos.

Sin embargo, a pesar de cada reconocimiento que recibía, él continuaba teniendo un estilo de vida riguroso y sin apariencias. Para el año 2005, participó en el cónclave, en el cual fue elegido por Benedicto XVI.

Antes de iniciar su recorrido e historia como Papa, era miembro de las Congregaciones para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, para el clero, para los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica. También, hacía parte del Consejo pontificio para la familia y de la Comisión pontificia para América Latina.

Cabe mencionar que, el Papa Francisco también ha tenido un recorrido en la escritura, debido a que es autor de los libros: Meditaciones para religiosos (1982), Reflexiones sobre la vida apostólica (1986) y Reflexiones de esperanza (1992).

10 curiosidades de la vida del Papa Francisco mencionadas por él mismo

  • Lee solo un diario de información: Diario leo solamente uno, La Republica, que es un diario para sectores medios. Lo hago a la mañana y no me lleva más de 10 minutos ojearlo”.
  • No navega en internet: Normalmente el Papa no utiliza internet para nada. Sin embargo, menciona que, “es un don Dios y las comunicaciones son muy importantes porque cuando nos comunicamos damos y recibimos, y eso nos hace bien”.
  • No ve televisión: “En una promesa que le hice a la Virgen del Carmen en la noche del 15 de julio de 1990, deje de ver televisión desde ese mismo año”.
  • Sigue a San Lorenzo a través de un guardia suizo: El Papa Francisco es hincha del equipo argentino San Lorenzo, sin embargo, no ve los partidos debido a que no hace uso de la televisión. Entonces, se mantiene al tanto de los resultados y partidos de su equipo, a través de un guardia suizo.
  • Nunca ha visto jugar a Leonel Messi: Frente a esto, Francisco mencionó que, “no veo fútbol y solo conozco a Messi porque me visitó dos veces en el Vaticano, pero nunca lo he visto jugar”.
  • Duerme 6 horas en la noche: “Tengo un sueño tan profundo que me tiro en la cama y me quedo dormido. Duermo seis horas. Normalmente a las nueve estoy en la cama y leo hasta casi las diez, cuando me empieza a lagrimear un ojo apago la luz y ahí quedé hasta las cuatro que me despierto solo, es el reloj biológico”, comenta el Sumo Pontifice.
  • Hace siesta: “Necesito la siesta. Tengo que dormir de 40 minutos a una hora, ahí me saco los zapatos y me tiro en la cama. Y también duermo profundamente, y también me despierto solo”.
  • Le gusta estar con la gente: “No puedo vivir sin gente, no sirvo para monje, por eso me quedé a vivir acá en esta casa, en la residencia de Santa Marta. Esta es una casa de huéspedes, hay 210 piezas, vivimos 40 personas que trabajamos en la Santa Sede y los otros son huéspedes, obispos, curas, laicos, que pasan y se hospedan acá. Eso a mí me hace muy bien. Venir aquí, comer en el comedor, donde está toda la gente, tener la misa ésa donde cuatro días a la semana viene gente de afuera, de las parroquias. Me gusta mucho eso. Yo me hice cura para estar con la gente. Doy gracias a Dios que eso no se me haya ido”.
  • No llora el público: “Públicamente no lloro. Me pasó dos veces que estuve al límite, pero me pude frenar a tiempo. Estaba demasiado conmovido, incluso hubo algunas lágrimas que se escaparon, pero me hice el tonto y después de un rato me pasé la mano por la cara”.
  • Se considera un ciudadano “de alma”: “siempre fui callejero. De cardenal me encantaba caminar por la calle, ir en colectivo. La ciudad me encanta, soy ciudadano de alma. Añoro salir a la calle sin preocupaciones. La tranquilidad de caminar por las calles o de ir a una pizzería a comer una buena pizza”.

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