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Informe Especial

Informe Especial: Alcaldía asumirá galería Santa Elena para renovarla

Se imaginan que la plaza de mercado más grande de Cali -la galería Santa Elena- se parezca al mercado de La Boquería, en Barcelona, ese exótico lugar que parece un restaurante a cielo abierto, o al Zoco, en Marruecos, esa unión de locales donde se mezcla condimentos hasta laboriosos artesanos.

Pues una ley –del Consejo de Estado- obliga a que la Alcaldía de Cali asuma estos terrenos y tenga la posibilidad de renovarla en sus dinámicas de funcionamiento y haga de esta plaza un lugar acogedor, limpio y turístico para los caleños que a diario mercan.

Asumir esa plaza implicará recibir líos como problemas de salubridad, inseguridad, expendio de drogas y ocupación de los espacios públicos así como ambientales. El reto es hacer de esta plaza de alimentos un gran supermercado abierto donde la variedad y el bajo precio premien a sus clientes.

 Construido entre 1962 y 1963, con el fin de brindar a la ciudadanía la posibilidad de adquirir alimentos de buena calidad a precios módicos, está ubicado en calle 23 con carrera 29, en todo el corazón de la comuna 10, al suroriente de Cali.

Hoy, mercar aquí es la última opción para muchos. El lugar es ambientado por calles llenas de lodo y vendedores ambulantes que ocupan los andenes con pilas de frutas y verduras. No se siente el olor de los alimentos porque el hedor de las basuras permea el ambiente.

Bolsas plásticas, botellas, costales, residuos orgánicos, entre otros, son los elementos que tapan el asfalto de las vías y hace de este lugar intransitable para personas e imposible para los distribuidores.

En menor proposición, Santa Elena se había convertido en una empresa del crimen. En este punto la Policía Metropolitana logró desmantelar bandas delincuenciales como ‘Los Vigilantes’, liderada por los ExR15 y ‘Los Maniceros’, que se dedicaban al robo común, extorsión a comerciantes y microtráfico de alucinógenos.

Una nueva cara y oportunidad

“Todos esos problemas que empezaron a presentarse en la galería hicieron que el comercio bajara. Todos tuvimos afectación por la caída de las ventas porque a la gente ya le daba pánico venir a mercar acá”, aseguró ‘Mamá Eva’, ganadora del II Festival de Chefs, realizado en el Centro Comercial Palmetto Plaza.

No obstante, este hipermercado caleño tiene una nueva oportunidad para seguir sirviendo a la comunidad de la manera correcta con cambios en su organización, infraestructura, higiene y hasta movilidad.

“Lo que queremos es que la galería se entienda como un espacio que le pertenece a la ciudad, que vuelva a instalarse en el pensamiento de los caleños para que recuerden que hay  un espacio donde pueden adquirir alimentos de buena calidad y a precios módicos”, manifestó Miguel Ángel Muñoz, administrador de este mercado.

Seis meses para pensar qué hacer

Hace varios años las plazas de mercado de Cali generaron un debate sobre la determinación jurídica de las mismas bien patrimonial. Lo que se buscaba era esclarecer si las plazas de mercado eran bienes públicos o bienes fiscales.

Así pues, dicho proceso se llevó hasta el Consejo de Estado porque si estos establecimientos se reconocían como bienes públicos, la empresa Emsirva debería entregar las escrituras de los terrenos de las plazas de mercado a la Alcaldía.

Fue entonces que en febrero de este año, el Consejo de Estado falló y determinó que legalmente eran bienes públicos, por lo que se anunció que a partir de la fecha el Municipio tendría la obligación  de asumir la responsabilidad de cada una de ellas.

Asimismo, dentro de este fallo el Consejo de Estado impuso un tiempo límite de seis meses para que la Alcaldía determinara el futuro de estos establecimientos. Es decir, definir cuál sería el proceso de reestructuración y reorganización dependiendo del contexto y la necesidad de cada una.

Por lo cual, a través de estudios territoriales, el alcalde de Cali, Maurice Armitage, decidió que la plaza más urgida de intervención por sus diferentes problemáticas sociales era la de Santa Elena. Así que fue el primer terreno en el que se empezó a ejecutar un plan de cambio y desarrollo.

“Esto, de alguna manera, es una motivación casi que obligatoria para que la Administración Municipal reconozca a las galerías como responsabilidad de la ciudad y comience a invertir en el desarrollo de las mismas”, agregó Muñoz.

  Salubridad: lo primero a solucionar

En el 2016, en Santa Elena se agudizó la problemática de los desechos porque, según el administrador Muñoz, “durante el gobierno del alcalde Rodrigo Guerrero, se deterioraron las estrategias de salubridad propuestas por el anterior alcalde, Jorge Iván Ospina. Entonces, al llegar Armitage se hizo una acción popular para solicitarle al alcalde que nos ayudara a organizar el tema de las necesidades ambientales del entorno de la galería”.

A partir de esto, con la intervención de la Secretaría de Bienestar Social y el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma), se inició un plan de reforma donde se sensibilizó a los comerciantes con lo relacionado a la correcta disposición de las basuras, separación y  distribución de las mismas.

También se comenzó una labor de control en las bodegas, donde estas tienen contacto directo con la empresa de aseo a funcionar, en el momento, para que sus carretilleros recojan sus propias basuras y las entreguen a dicha entidad.

Diego Benavides, jefe de residuos sólidos de esta entidad, informó que “desde febrero del 2017 el Dagma dispuso de un grupo base de siete personas que todos los días realizan ejercicios de control de residuos en el mercado y hacen visitas a los establecimientos para prevenir sobre  las sanciones a las que pueden estar expuestos en caso de infringir la norma ambiental”.

Asimismo, con el apoyo de Promoambiental Valle, la empresa que presta el servicio público de aseo en Cali, el Dagma hace constante limpieza de los sitios y se han logrado erradicar los basureros más crónicos en la galería.

“Hoy, la galería Santa Elena, que genera 40 toneladas de residuos sólidos diarios, ha tenido una mejora del 70 % en cuanto su regulación ambiental y conservación de las buenas prácticas en cuanto al manejo de basuras”, asegura Benavides.

Pero eso ha funcionad por las sanciones. Existen dos mecanismos de sanción para los comerciantes que arrojen sus residuos en la calle. El primero, es con base en el nuevo Código de Policía, en el que se estableció que los infractores tendrán un comparendo pedagógico de hasta 5 salarios mínimos.

El segundo, por ley, en la que se concretó que el correctivo se asume dependiendo de los ingresos del comerciante, la declaración de renta y el residuo arrojado, se determina el valor de la multa a cancelar.

Mejorar vías, movilidad y seguridad

Con la intervención de la Alcaldía, se ha mejorado la infraestructura de algunas calles de acceso a la galería que estaban deterioradas. Así que se pavimentaron la carrera 32, la calle 24 y la 29.

Según María Ignacia de López, vendedora de esta plaza desde hace 47 años, “al estar esas vías sin pavimentar, en épocas de lluvia, el barro y el mal olor generaban un caos para transitar. Aún faltan otras calles, pero el proceso se detuvo porque el contrato con la constructora se acabó y están esperando que se renueve”.

El subsecretario de Movilidad de Cali, José Luis Garzón, expresó que “desde el tránsito se hará lo posible por mantener la estabilidad en la movilidad de este sector y controlar a través de operativos, el despliegue del transporte pirata que ocasiona congestión vehicular”.

Además, explicó, que la carrera 32 es muy transitada desde las seis de la mañana, “por eso la apuesta es que el ejercicio de carga y descarga en la plaza de mercado solo se haga en horas nocturnas”.

De igual manera, las autoridades de tránsito buscan habilitar zonas de descargue en algunas de las bahías de parqueaderos que tiene la plaza de mercado, para evitar obstrucciones en la vía.

Igualmente, Metrocali implementó rutas del transporte público MIO para que los ciudadanos tengan mayor facilidad de desplazamiento hacia el mercado.  “Hay una ruta del MIO que prácticamente llega a las costas de la galería y deja a la gente al lado”, aseguró Harold Ruiz, reciclador del lugar.

Los caleños pueden llegar a este destino abordando la ruta P80A desde las estaciones Tequendama, Chiminangos y las terminales Andrés Sanín, y Menga.

En cuanto a la seguridad del sector, quedó en el aire la posibilidad de recuperar la estación de la policía en la galería que antes se había implementado allí. Del mismo modo, se incursionará en el mejoramiento de la seguridad de la galería a través de la colocación de cámaras alrededor del sector.

“Todas estas mejoras traen un beneficio directo a la comunidad caleña porque la calidad de servicios y variedad de productos van a ser más accesibles, primero que todo para las personas de escasos recursos y así el Gobierno Municipal podrá cumplir una deuda que tiene con la ciudadanía y es la política de seguridad alimentaria, una  política que incluye a las galerías en su responsabilidad de brindar la facilidad de adquirir alimentos a la ciudadanía”, concluyó Miguel Ángel Muñoz, administrador y director de la galería Santa Elena.

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