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Nación

Informe especial: ‘afrocaleños’, tras espacios de reconstrucción cultural

Acaba de celebrarse la Independencia colombiana y el país ha tenido en dos siglos miles de muertos, desapariciones, secuestros, despojos de tierras y millones de desplazados.

Esta situación, afectó, principalmente, a las comunidades indígenas, campesinas y afros, las cuales desde el panorama de dolor más profundo por sus tragedias han sabido levantarse convirtiendo sus vidas en resilientes.

Es por eso que en este texto se quiere resaltar la labor de algunos personajes ‘afrocaleños’, que desde su cotidianidad y su pasión intentan crear espacios de reconciliación cultural a través de actividades como el arte, la oralidad y la música.

José Eibar Castillo, artista plástico nacido en Tumaco, Nariño, desde niño sintió una afinidad con las expresiones artísticas y siempre soñó con ser pintor. A los 7 años, después de ser abandonado por su padre, debió asumir responsabilidades de un adulto al tener que responder económicamente por su familia, por lo que se vio obligado a trasladarse a Cali en búsqueda de un mejor futuro.

Al pasar el tiempo y tras superar una enfermedad que no sólo afectó su salud física sino también su estabilidad emocional y mental, sumado a una serie de dificultades económicas, logró estudiar artes plásticas en el Instituto Popular de Cultura y comenzó a crear su legado artístico pintando las prácticas cotidianas que lo rodeaban al estar inmerso en el contexto afrocolombiano.

Sin embargo, al crecer, madurar y empezar a conocer su realidad, decidió utilizar su talento para hacer algo más que solo pintar, decidió empezar a hacer arte con sentido social. Hoy en día, Castillo refleja en cada una de sus pinturas las diferentes problemáticas sociales, económicas, culturales y políticas que azotan a su tierra.

“Mi objetivo es reivindicar los valores culturales de la gente negra. El Pacífico es una zona muy olvidada, carece absolutamente de la atención del gobierno, no tiene un buen servicio en salud, la educación es precaria y demás problemáticas. Es por eso que yo trato de plantear en las obras cuáles son los fenómenos y que la gente se dé cuenta que vive en un Estado y que por ende tiene unos derechos que deben ser materializados.  Trato de copiar la realidad y ponerla en el lienzo”, aseguró Castillo.

Por tal, a través del lienzo y el olor del óleo, cuenta historias de desarraigo, destierro, lucha, explotación, injusticia y exclusión, situaciones que han sido naturalizadas e invisibilizadas por una sociedad colombiana apática al sufrimiento ajeno.

Ahora su principal objetivo es llegar a sensibilizar a los jóvenes, creando inquietudes que logren generar críticas y por ende, acciones dirigidas al cambio y la transformación de las formas de violencia estereotipadas hacia las minorías en un país que proclama ser diverso y pluricultural.

El sonido de la marimba

Igualmente, George Flórez un joven proveniente de Timbiquí, Cauca, que reside actualmente en Cali, ha dedicado su vida a transmitir a través de los sonidos de la marimba la cultura de su etnia. 

Este joven fue víctima del conflicto al ser desplazado por la guerrilla de las Farc a los 16 años, por lo que él y su familia se vieron obligados a migrar a la ciudad y empezar una nueva vida.

Debido a su pasado, Flórez decidió que debía brindarle algo a la sociedad para reconstruirla después de tanto dolor  por dicho combate. Por esto, creó un espacio en el que según él, trata de converger todas las etnias por medio de la enseñanza de su música.

“Con la música se pueden unir personas con diferentes ideas, costumbres y formas de vida para crear una sociedad basada en el respeto por la diversidad y la igualdad, por eso cuando yo dicto clases de marimba todo va encaminado a la reconciliación intercultural para que todos nos reconozcamos y nos respetemos mutuamente sin diferencias”, afirmó Flórez.

Armando cuentos

Por otro lado, está María Elisa Palacios, más conocida como ‘María Cuentos’, esta joven, además de ser estudiante de la Universidad del Valle, es portadora de tradición oral.

‘María Cuentos’ pretende transmitir a través de las palabras, las historias, mitos y costumbres de sus ancestros. Por eso, cada viernes se presenta para la comunidad estudiantil univalluna, con el grupo de tradición oral llamado ‘El Perol’, reencarnando los personajes que son trascendentales en su cultura.

También, por medio de sus cuentos e historias, quiere dejar un mensaje de cambio a la juventud para que reconfiguren realidad de manera positiva, sin olvidar esas características que le dan identidad a la cultura afro.

Palacios cree que “es necesario incentivar espacios donde todas las etnias puedan sentirse orgullosas de sus raíces y reconocer la importancia de las otras, creando y desarrollando pensamientos de respeto y armonía”.

Sin embargo, a pesar de que según cifras de la Gobernación del Valle del Cauca, en Cali, el 26,2 % de su población es afrodescendiente, en ocasiones continúan siendo víctimas de racismo.

Teniendo en cuenta esto, estas personas reiteran que aunque ha cesado en gran medida esta práctica discriminatoria no se ha extinguido del todo. Pues, se apoyan en la premisa de que quienes menos oportunidades de desarrollo tienen en el país son los afros.

Marginados y son mayoría

“El mismo Gobierno Nacional es el encargado de tenernos como una comunidad marginada. Si usted analiza, la mayoría de los habitantes de barrios populares y de estrato uno que son los que no tienen empleo, educación y demás, son gente afro que ha sido desplazada de su territorio original y que viene a la metrópoli a rebuscarse una nueva vida, no es porque hayamos querido hacerlo, es porque nos tocó”, expresó el artista plástico Castillo.

Teniendo en cuenta esto, la Secretaría de Bienestar Social de la Alcaldía, constituyó que “el grueso de la población afrodescendiente en el municipio de Cali está concentrado en las comunas 7, 14, 15, 16 y 21, ubicadas en el oriente caleño, en cercanías al río Cauca (asentamiento Playa Renaciente) y en el corregimiento El Hormiguero”.

Cabe agregar que la capital del Valle es catalogada como la ciudad con mayor población de raza negra del territorio nacional y la segunda de América Latina, después de Salvador Bahía, en Brasil.

No obstante, Ángela Villalobos, delegada de la Secretaría de Cultura de la Administración Municipal, manifestó que “no hay que delegar todas las responsabilidades de evolución, transformación y reconciliación al Gobierno Central. Hay que recurrir al empoderamiento del pueblo porque muchas veces quienes conforman la comunidad afro se auto delimitan porque no se sienten parte de una sociedad”.

Por eso, Villalobos resaltó que el Gobierno Municipal ha creado espacios como el programa Canto Pazcífico, en el que un grupo de mujeres cantadoras del pacífico, entendidas como matronas de esta cultura, generaron una red de canto para expresar todas las historias de dolor, tristeza, resiliencia, mediación e integración a través de la música.

“El reforzamiento de la cultura toma un papel determinante en cualquier proceso de paz y en el de Colombia aún más porque esta comunidad necesita sanar el dolor de muchos años de guerra que les dejaron pérdidas irremediables”, agregó la funcionaria.

Ante esto, Luis Mahecha, sicólogo de la Universidad Cooperativa de Colombia aseguró que “muchas veces el pasado influye en la edificación del futuro. Se crece con ese sentimiento negativo que no deja progresar y puede suceder que ahora ya no exista racismo en las prácticas cotidianas de los colombianos, pero el que es afro siembre va a tener la sensibilidad a flor de piel y con la más mínima acción se va a sentir asediado”.

Asimismo, declaró que al ser un problema de país, la responsabilidad recae sobre las autoridades municipales y gubernamentales. “Pos eso es necesario que a través desde las secretarías de Bienestar Social y Cultura se trabaje con la población negra más vulnerable, a través de proyectos que contribuyan a fortalecer sus capacidades humanas, empresariales y saberes ancestrales.

“Es muy importante que se abran espacios en los cuales todas las culturas puedan desarrollar su pensamiento, su etnia, todo lo que son, en una forma en la que podamos tener armonía, donde todos quepamos, nos respetemos y escuchemos a los demás”, concluyó el marimbero Flórez.

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