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Cali

Hospitales improvisados, los salvavidas clandestinos durante protestas en Cali

Fuente https://www.cali24horas.com/hospitales-improvisados-los-salvavidas-clandestinos-durante-protestas-en-cali-a/

De las cosas más duras que ha traído consigo este paro nacional, ha sido la necesidad de empezar a crear un sistema médico efectivo para salvar vidas en la clandestinidad, en el secreto. En la tras escena que hoy emerge a espaldas del teatro de la muerte.

Son estudiantes y profesionales de la salud. No dan sus nombres, porque “la Policía y el ESMAD nos tiene señalados de ser auxiliadores de vándalos y colaboradores de terroristas. Cuando las manifestaciones se ponen violentas, nos han disparado directo hacia nosotras, y una sin poder hacer nada, porque, o corremos, o dejamos al herido tirado en la mirad del despelote”, dice una de las enfermeras que presta apoyo en uno de los puntos de concentración al norte de la ciudad.

De acuerdo con ‘Andrea’, otra enfermera, los hospitales improvisados han tenido que ser reubicados en lugares secretos, debido a que “el ESMAD ha entrado a destruirlos. Ahora estamos ubicados en canchas de fútbol y barrios.

La comunidad misma nos cuida, pero hay mucha tensión siempre”. La lucha por salvar las vidas de los manifestantes, le implica al personal de la salud ponerse a merced de los excesos de fuerza cometidos por las autoridades policiales, comenzando por el equipo de “extracción”, quienes deben recoger al herido en medio de la conflagración, ubicarlo en una zona segura y empezar el proceso de curación.

En inmediaciones de cada hospital improvisado hay ‘casas seguras’, que sirven para atender a los más golpeados en medio de los enfrentamientos y “tomar decisiones importantes relacionadas con la zona”, cuenta Andrea.

Este vaivén de los médicos que sostienen el mundo de los rostros invisibles, encapuchados y ensangrentados del paro nacional también ha implicado asumir un instinto de sabueso necesario para detectar, no solo a los enfermos que batallan en medio de las balas por seguir con vida, sino a las manos que posan de solidarias cuando realmente traen entre sí intenciones macabras en detrimento de las vidas de los manifestantes, eso cuenta ‘Alejandra’, otra médica de la zona norte de Cali

“Ha llegado gente dizque a donar comida o agua, pero nos dimos cuenta de que los alimentos que llegaban estaban envenenados, el pan llevaba vidrio molido por dentro, y los tarros de líquido estaban llenos de cloro y límpido”. Por eso mismo, “a todos nosotros, cuando les vamos a ayudar con los alimentos, nos toca revisar muy bien la comida. Ha sido muy difícil”, indicó Alejandra.

En Siloé, el trasegar es el mismo, eso cuenta ‘Adelaida’, una enfermera que desde el primero de mayo ha apoyado con firmeza y convicción las razones que sostienen el paro nacional de Colombia, según su relato, “los muchachos ya no reciben comida preparada. Les da susto que los envenene algún infiltrado. Solo comen enlatados”.

La muerte no ha parado de rondar en Siloé, ese es el comentario generalizado entre los médicos que hoy atienden a los manifestantes y jóvenes que han apoyado el paro “la Policía y el ESMAD se quiere meter a las casas. No les importa si hay niños. Se meten y disparan a lo que se mueva. Todas las noches tengo que atender a muchachos con bronco espasmos por los gases”.

Según el relato de ‘Adelaida’, lo más duro de su estancia en los hospitales improvisados de Siloé es ver morir a tanto muchachito, “a mí se me murió un muchacho en las manos. No pude hacer nada. Se me murió en las manos”.

En esa zona de Cali, hay cuatro puntos hospitalarios que están equipados para atender emergencias de primer y segundo nivel, “estos casos los manejamos en las casas de la gente, que son las casas seguras de los muchachos y de nosotros. Sin la solidaridad de la gente, ya nos habrían matado a todos”.

De acuerdo con el relato de ‘Adelaida’, procuran al máximo que los manifestantes se curen en las ‘casas seguras’, pues “si los llevamos a un centro de salud, la Policía les cae y los judicializa de una vez”.

Aquella marcha que empezó el 28 de abril para hundir la reforma tributaria, se ha convertido en una batalla por la dignidad, por la vida de todos los caleños, eso es lo que siente el personal de la salud que apoya esta causa, que, según ellos, “es la lucha de todos”, ese es el mantra que ‘Adelaida’, ‘Andrea’, y todos los miembros del equipo médico de los distintos hospitales improvisados de Cali se han repetido para resistir.

 Con orgullo, ‘Adelaida’ cuenta dice que todo lo que hace es para que su nieto viva en un país diferente: “una amiga que vive en Ciudad Jardín me dijo que yo me había convertido en una vándala, y yo le respondí a ella – y se lo digo al que sea – que si salvar las vidas de estos muchachos me convierte en una vándala, pues me siento orgullosa de serlo”.

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