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Reportaje

Hasta el espacio público tiene dueños en Chiminangos

Quién no ha pensado en tener una casa amplia, con un lugar en donde se pueda hacer cómodamente una actividad como lavar la ropa o colocar una nevera, una lavadora y una estufa, sin preocuparse de que le falta espacio. También  hay quienes piensan en su negocio y quieren la calle para ampliar su establecimiento.

Chiminangos es un barrio ubicado en el norte de Cali, perteneciente a la comuna 5 que está constituido por dos etapas, la 1, con una hilera de bloques de 5 pisos con 2 apartamentos en cada uno, en la que viven 3840 habitantes, aproximadamente. La etapa 2 está construida por agrupaciones cerradas, divididas en 7 sectores y tiene alrededor de 7600 habitantes.

En el barrio se encuentran dos tipos de zonas, las comunes y las zonas verdes, donde las primeras son de carácter privado, pero esto no quiere decir que le pertenezca a una persona. Una zona común es por donde transita la gente y las zonas verdes son de carácter público, es decir, les pertenece a todos y no se pueden alterar.

En la primera etapa hay 1280 apartamentos, pero se volvió común ver en el panorama hogares que sobresalen del resto, donde algunas personas de un primer piso se adueñan de un antejardín que les pertenece a todos los que viven en el edificio. Terceros pisos que sobresalen a lo ancho y quintos pisos que se alargan a lo alto, afectando la infraestructura de la construcción.

Los vecinos del sector han mostrado su inconformidad ante el asunto, aclarando que si se permite que una persona haga lo que quiera con su apartamento, ¿qué les impide a ellos hacerlo también? ‘’El problema no es que lo hagan, el problema es que, si hay un temblor, es posible que esa construcción perjudique a todos los vecinos’’, expresó Juan Camilo Durán, vecino del barrio.

El comercio también es uno de los factores de la problemática en la privatización del espacio público ya que, si se toman acciones contra estas personas, también se vería afectado totalmente los ingresos del sector, puesto que son 87 negocios los que mantienen viva la economía del barrio.

“Llevo más de 15 años viviendo en este barrio, en una época, monté mi negocio de comidas rápidas en la calle, pero en ocasiones la policía molestaba y me hacían levantar mi puesto, argumentando que obstruíamos el paso del público”, expresó Valeria Quintero, comerciante del barrio.

Muchos optan por expandir su hogar o su negocio, pero no se dan cuenta de que pueden estar cometiendo un error, dado que, al ganarse unos metros de más están apropiándose de un terreno que no les pertenece, lo que podría generarles algunas multas como la ocupación de espacio público y uso del suelo; la primera tiene un costo de $197 000 y la segunda, de $787 000, entre otros. En caso de que el propietario decida no pagar, la multa irá aumentando con el tiempo hasta convertirse en un cobro coactivo y posiblemente le embarguen los bienes.

Según Planeación Municipal, cuando se hace una casa o apartamento se crea con tres propósitos: el de ser utilizado para vivienda, para comercio o mixto. Chiminangos es un barrio que fue construido para ser de vivienda, pero al pasar de los años, el barrio fue tomando características comerciales, especialmente Chiminangos 2, que tiene una calle a la que sus habitantes le dieron el nombre de ‘La Chimisexta’; en ella hay 87 negocios de los cuales la mayoría ocupan una zona común.

Franceline Serrate, jefe de Espacio Público, expresa que “algunas personas aprovecharon que viven en el primer piso e iniciaron su negocio cambiando desde la fachada hasta la misma estructura interna de los edificios, cuando sucede esto se puede ver afectada la infraestructura de todo el edificio, independientemente del piso que se modifique, sea en el primero o en el quinto piso”.

Al modificar una casa que fue priorizada para vivienda a una comercial, se generan impactos con la comunidad que se pueden presentar en la forma de olores o ruidos que alteran la tranquilidad de las personas. Esto genera un impacto a la ciudad al apropiarse de un espacio público al ocuparlo con sillas, mesas, parasoles, entre otros.

Estas alteraciones con la comunidad son castigadas por el Código de Policía, para ser más exactos, el Artículo 32 y 33 del Título IV Capítulo I, y se podría llegar a tomar una medida ante la justicia ordinaria, es decir, un juez que dictamina el destino de dicho negocio en caso de que se interponga una denuncia.

Empero, estas denuncias podrían demorar años en resolverse y podrían fallar a favor de los comerciantes, los cuales acuden a la acción de tutela, alegando que tienen derecho al trabajo.

“Según lo dispuesto en el Artículo 86 de la Constitución Política de Colombia, toda persona tendrá acción de tutela para reclamar ante los jueces, en todo momento y lugar la protección inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales, es decir, la acción de tutela acoge todos los casos en donde resulten vulnerados o amenazados los derechos constitucionales de los ciudadanos”, expresó Manuel Moreno, estudiante de Derecho de la Universidad Cooperativa.

Vale la pena aclarar que la Constitución es norma de normas y todo lo estipulado en ella va por encima de cualquier ley u otra norma jurídica, por ende, toda ley, decreto, ordenanza o resolución debe ir acorde a la Constitución, respetando los derechos de todos los habitantes del territorio nacional.

¿Quiénes son los encargados de regular este tipo de construcciones?

Desde 1997 está funcionando la Curaduría Urbana, que es la encargada de conceder permisos o licencias, además, de vigilar los proyectos de parcelación, urbanización y construcción.

A esta institución se le suma Control Físico, que es la encargada de controlar el espacio público que fue distribuido por Planeación Municipal.

“El tema de Chiminangos es bastante complicado, encontramos ocupación de antejardines, andenes y cambio de uso de suelo, casi todas las problemáticas que contiene una ciudad enmarcadas en un solo lugar. Al recorrer la Chimisexta, se podría decir que todo está mal, ya que todas estas construcciones se hicieron sobre un andén que está por fuera del límite de la línea de paramento de los apartamentos, toca entrar a mirar si están sobre una zona común o una vía pública para aplicar las respectivas sanciones”, expresó Sebastián Posada, coordinador del área de Expedición de licencias de Espacio Público.

También se encuentran voladizos irreglamentarios. En el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, hay un artículo que se llama ‘Normas volumétricas y normativas sobre antejardines’, que establece que un balcón solo se puede expandir un 25 %, dependiendo de la anchura del antejardín, es decir, si el antejardín mide 5 metros, el balcón solo se puede expandir 1,25 metros aproximadamente, y si hay una construcción que toma parte de la vía pública (andén), esta se podría demoler.

Ahora, con el Código de Policía, recae la obligación de hacer control, vigilancia, protección y recuperación del Espacio Público sobre los inspectores de policía, que además de estas funciones tienen muchas otras, entre ellas sociales, pero que los saturan de casos y problemáticas de apariencia más grave, lo que conlleva descuidar esta parte.

“En Chiminangos se han llevado a cabo controles sobre los negocios, de los cuales se ha informado a la Administración sobre 1140 metros de infracción, y se han abierto expediente en algunos, pero muchos de los casos se quedan quietos por decisión política, pues es complicado intentar sacar gente de sus negocios y pues con obvia razón, además, el lío en el que se metería el mandatario sería grandísimo, y si está en épocas electorales pues peor” afirmó Hernán Alonso Jiménez, técnico operativo del Departamento de regulación y control de espacio público.

Precisamente, porque las autoridades han ‘hecho de la vista gorda’, no solo en Chimangos sino en otros barrios de la ciudad, es que la violación del espacio público ha escalado en tal magnitud en Cali que habrá que esperar a que un mandatario ‘agarre el toro por los cuernos’ y haga cumplir la norma, sin que le importe el ‘costo político’ de que el espacio público por fin tenga verdaderos dueños: la comunidad en general.

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