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Cali

Halterofilia, un deporte de peso en el Valle

Cuando se habla de levantamiento de pesas en el Valle del Cauca, salen dos nombres a relucir: María Isabel Urrutia y Óscar Figueroa. Ambos saben que es ganar una medalla de oro olímpica para el país y entrar en la historia del deporte nacional. Y lo mejor es que este deporte pareciera que solo diera frutos en la región de la caña de azúcar.

“Las pesas entraron al país por Barranquilla, a finales de la década de los cincuenta. Y tuvo una acogida muy grande en el Valle del Cauca. Tan es así que en los Juegos Nacionales de 1953 ya participó Valle y entre las figuras destacadas del departamento en ese momento estaba Jorge Herrera Barona”, recuerda Jaiber Manjarrez, tal vez el mayor forjador de deportistas que practican la halterofilia al lograr la dirección técnica de la Liga del Valle.

Desde ese primer momento, muchos municipios del departamento acogieron este deporte, entre ellos, Palmira, Buga y Tuluá. Durante años este departamento se ha denominado potencia en la halterofilia gracias a los numerosos campeones que ha formado, a la cantidad de triunfos que ha cosechado a manos de entrenadores apasionados por el deporte y de pesistas disciplinados.

Herrera Barona –cuenta Manjarrez- fue presidente del Comité Olímpico, Gobernador del Valle y director de los Juegos Panamericanos. Según dice el entrenador caleño, “(Herrera Barona) era una persona muy prestante y en esa época se conformó un grupo de personas de Cali y Valle para iniciar la tradición que hoy permanece”.

En el año 1958, llegó a Cali Ney López, un palmirano que se había trasladado a Barranquilla a finales de los 40. Él, junto al legendario Antonio Ochoa, que fue la primera persona en pesas que ganó una medalla panamericana en los Juegos de Winnipeg del 67, impulsaron del deporte. Luego de participación de Ochoa, le dieron a Cali la sede de los VI juegos Panamericanos de 1971.

Sin embargo, los grandes logros han sigo conseguidos en los Juegos Olímpicos: la medalla de oro que obtuvo María Isabel Urrutia en la categoría 75 kilogramos en los Juegos de Sídney 2000, en los que por primera vez las mujeres podían participar en este deporte.

Después en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, la chocoana Mabel Mosquera fue la encargada de llevar el triunfo a Colombia ganando la presea de bronce en los 53 kilogramos. En Pekín 2008,  Diego Salazar fue quien brilló en estas justas ganando la medalla de plata en la categoría 62 kilogramos.

En Londres 2012 fue Oscar Figueroa, también de la casa del Valle, quien trajo una medalla de plata al país y al departamento y cuatro años después en Rio 2016 consiguió coronarse campeón obteniendo la medalla dorada en los 62 kilogramos y reiterando que el Valle es cuna de ganadores.

Este año el yumbeño Luis Javier Mosquera se trajo una medalla de bronce en la categoría 69 kilogramos tras la expulsión del pesista Kirguiso Izzat Artykov por dopaje. Aunque estos no son los únicos logros, Jaiber Manjarrez también se llena de orgullo al mencionar que en cuanto a Olímpicos se refiere durante años muchos deportistas han logrado dejar su nombre marcado en la historia de estas competencias.

“Históricamente ningún deporte tiene el palmarés de pesas a nivel Olímpico que tiene el Valle. El primer deportista que ocupó un lugar entre los primeros ocho en unos Olímpicos fue Ney López, palmirano, en los Juegos Olímpicos de Roma, categoría 67,5 kilos, ocupando la octava casilla”, recuerda el entrenador.

En los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, Óscar Penagos, de Tuluá, ocupó el octavo lugar. En Seúl 1988, Tolentino Murillo y John William Salazar, el primero de El Cerrito, y el segundo de Palmira, fueron octavo y noveno, respectivamente, en la categoría 60 kilos. Luego en Barcelona 1992, el tulueño Eine Acevedo, en los 67 kilogramos, quedó sexto. En Atlanta 1996, Juan Carlos Fernández, de Roldanillo, quedó octavo en la categoría 56 kilos.

 

¿Por qué es potencia?

Desde los años sesenta, Buga, Tuluá y Palmira fueron los que empezaron a impulsar el deporte entre sus jóvenes. Sin embargo, en la época en que Jaiber Manjarrez llegó a la dirección técnica de la Liga del Valle, otros municipios se sumaron al proyecto de las pesas que este entrenador proponía.

“Empecé a trabajar y a desarrollar la especialización a temprana edad de los deportistas y también hubo una ampliación de participación de municipios, entonces apareció Cartago, Roldanillo, Zarzal, Yumbo y esa es una de las razones por las cuales nosotros hemos logrado un alto nivel de competencia porque tenemos un grupo bastante numeroso de participantes lo que evidentemente aumenta la posibilidad de lograr encontrar un muchacho bueno”, dice Jaiber Manjarrez.

El gran número de entrenadores responsables y dedicados a su profesión como Manjarrez, Áymer Orozco, Ariel Salazar, Joselito Pedroza, Damaris Delgado y Leonardo Galvis, entre otros, que todos los días buscan nuevos talentos en sus municipios también es otro de los factores que ha permitido que el Valle se destaque en este deporte.

Así lo resalta Francisco Mosquera, pesista de la Selección Colombia, nacido en Apartadó y quien compite por el departamento de Bolívar pero que desde hace un año se encuentra entrenando en  Cali, en compañía de su instructor, Oswaldo Pinilla. “El Valle ha logrado todas las medallas Olímpicas porque ha hecho un trabajo diferente: tiene entrenadores dedicados a hacer realidad sueños de niños de bajos recursos y entrenadores que te forman con temple y a pesar de las adversidades siguen entrenándolos”, asegura el deportista.

Cabe resaltar que los técnicos de los distintos departamentos aportan uno o dos deportistas al año.

En esto también coincide el levantador de potencia Libardo Vargas, quien afirma que “el éxito radica en las escuelas de formación porque tiene buenos entrenadores.

En el corregimiento La Paila, en Zarzal, en El Cerrito, en Palmira, en Tuluá, en Buga, en Cali hay escuelas de formación. Según Alejandro Tabares, licenciado en Educación Física de la Universidad del Valle y entrenador personalizado en Bodytech oeste, otro de los factores que influyen en el buen rendimiento de los vallecaucanos en las pesas es la morfología de los jóvenes de esta región.

“El cruce de razas y etnias crean un genotipo fuerte, la descendencia afro arraigada en el departamento y el tipo de trabajo rudimentario (obreros, coteros) crean niños fuertes que en la edad adulta ya poseen un desarrollo muscular óptimo para este deporte”, analiza el entrenador.

A estos factores también se suma el trabajo de entrenamiento arduo que realizan los deportistas en este departamento. “Son diez sesiones a la semana distribuidas en 6 días, cinco de esos días es entreno a doble jornada y solo se descansa un día por semana”, asegura Jonathan Rivas, pesista de la Liga del Valle, campeón en competencias a nivel nacional, mundial, panamericano y  centroamericano.

Manjarrez dice que el departamento tiene las mejores escuelas de pesas del momento. Y hace analogías: “hay un dicho que dice que algo tiene el agua desde que la bendicen. Lo que pasa es que cuando uno tiene hijos siempre busca el mejor colegio y pues si uno tiene oportunidad de pagarlo pues lo paga o con los recursos que uno tiene uno busca lo mejor. Aquí están los mejores”.

El entrenador resalta que en Cali está la Federación y la Liga del Valle, que cuenta con un grupo selecto de deportistas, en cuanto a rendimiento, entre los cuales tiene de cinco a ocho jóvenes con nivel internacional destacado. Esa es una de las principales razones por las que deportistas de otras ciudades quieren trabajar en esta ciudad.

Sin embargo, aunque el Valle sigue considerándose el departamento potencia en este deporte, Libardo Vargas dice que hoy en día las medallas están más repartidas que antes: “Antioquia ha mejorado mucho en levantamiento Olímpico, al igual que Bolívar, Quindío y Bogotá. Allí hay también buenos exponentes que se deben tener en cuenta”.

 

Apoyo económico, el lío de siempre

Una de las principales dificultades es la falta de apoyo económico por parte de entidades tanto públicas como privadas para desarrollar adecuadamente su carrera deportiva.

“Para todo lo que hemos logrado en cuanto a reconocimientos mundiales y olímpicos, somos un deporte poco visibilizado por los colombianos, porque no tenemos patrocinios externos a Coldeportes y COC (Comité Olímpico Colombiano) los que los tienen son muy pocos”, expresa  Francisco Mosquera.

Igual que Mosquera, otros deportistas y entrenadores consideran que esta es una de las grandes falencias. Según Vargas, la falta de recursos económicos por parte de Indervalle y la Liga para atender a los deportistas hace que muchos de ellos se vayan a competir por otras ciudades como Bogotá, Bolívar o Santander.

Esto es lo que él denomina como migración de talentos. “En el Valle del Cauca están las escuelas de formación y ahí está el talento, pero cuando ya estos jóvenes cumplen su mayoría de edad, que es cuando empiezan a pedir apoyo de Indervalle o de la liga, a muy pocos se les brinda o no en la cantidad que ellos merecen”, sostiene.

Otra razón es la crisis administrativa que atraviesa Fedepesas (Federación Colombiana de Pesas). “Tiene muchos problemas de tipo legal, es la federación deportiva con más problemas. Es una federación que recibe muchos recursos entonces políticamente hay mucha gente que está detrás de eso y que le interesa estar ahí porque hay medallas olímpicas de por medio”, concluye Vargas.

 

Las nuevas promesas

Manjarrez dice que en la actualidad el Valle cuenta con un grupo de jóvenes entre 17 y 20 años en los que ponen sus esperanzas para traer medallas en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

“El más destacado es Jeison Murillo que tiene 17 años, tiene como 8 records mundiales sub 17, ganó el Campeonato Mundial Juvenil Sub 20 y de haber ido a Río había podido ser cuarto. NO fue a los últimos Olímpicos por decisiones equivocadas que lo dejaron por fuera”.

También hacen parte de este grupo Jonathan Rivas, en la categoría 85 kilos; José David Mosquera, que según piensa el entrenador, el año entrante estará entre los dos o tres primeros del Campeonato Mundial Juvenil, y Lesman Paredes, de 20 años, quien el año pasado fue quinto en el campeonato mundial celebrado en Houston. Este último también fue excluido a última hora de Río.

“Estos muchachos con su ritmo de crecimiento y de disciplina hacen pensar que puedan llegar al medallero de los juegos olímpicos de Tokio”, resalta Manjarrez

Bien lo dijo Figueroa cuando se bajó de la tarima donde recibió la medalla de Oro en Río: “necesitamos escenarios, necesitamos apoyo. Es hora que el Valle tenga su escenario exclusivo. Si que es necesario. Han hecho méritos.

 

infografia

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