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Alfombra Roja

Extremadamente Cruel, Malvado y Perverso; la esencia de una bella apariencia

Titulo original: Extremadamente Cruel, Malvado y Perverso

Estreno: 26 de enero de 2019

País de origen: Estados Unidos

Duración: 1h 49min

Reparto: Zac Efron, Lily Collins, Kaya Scodelario.

Director: Joe Berlinger.

Género: Crimen y drama

Advertencia: Contiene spoilers

Este film biográfico retrata parte de la línea de tiempo homicida del asesino serial estadounidense, Ted Bundy, la película estrenada en el Festival de Cine de Sundance, logró mostrar la versatilidad de un hombre guapo a la hora de ser cazador de universitarias en distintos estados de América del Norte. La infamia de la belleza del asesino logró, casi tapar, la verdadera carátula del depredador.

La historia del crimen dramático trata poco de las víctimas que dejó este mentiroso encantador, en las secuencias se puede divisar cómo la suspicacia de un buen lobo olfateador es la caracterización máxima que adopto Zac Efron en su papel como ‘Ted’, en plena era del 74 puede suponerse que sería irresistible que un ‘buen hombre’ quisiera tomarse un café contigo, bailar y por qué no, irse solo a dormir en compañía de tu primogénita.

Y es que a lo largo de la película, resulta difícil creer que este hombre pueda tener más capas después de quitarse toda su ropa, de preparar un buen desayuno y ser un fiel prototipo de hombre soñado; abogado, psicólogo y asesino serial son sin dudas las caracterizaciones exactas de su biografía.

La lucha entre la perfección y la duda ahogan a Elizabeth Kloepfer, quien interpreta a una de sus víctimas, no fatales, sino de engaños y mentiras, quien logró perderse en sus ojos y confiar plenamente en que un día tenía de hundir el botón del stop para ser ella quien pudiera, según el film, desenmascarar a un repugnante humano que todavía rogaba por su amor.

En retrospectiva, Ted y Liz podrían ser la pareja del año, e incluso de décadas, si quizá un Volkswagen blanco nunca hubiese sido un buen rastro para que Bundy se viera involucrado en un sinfín de asesinatos.

El miedo frecuente de salir fuera de casa es la sensación inmediata que puede gritar, como víctima al borde del fin, esta película; descongela el cuerpo humano, dejándolo frío y no por más que el miedo, sino por la inteligencia de este hombre que logró llegar a varios rincones del norte, con simplemente patrañas y una encantadora chispa de viveza que podría desconcentrar a cualquiera y pensarse, como Liz, que puede simplemente ser un hombre bueno en este infierno de tantos malos.

Los colores de otoño e inicios del invierno resultan ser encantadores en esta triste historia acompañada de mares de lágrimas e incertidumbre, y por qué no, el humo implacable del cigarrillo.

la sutileza de desquebrajarse por dentro es clave para el papel protagónico de Lily, quien logra trasmitir con devoción el sonido de un plato roto en mil pedazos y la desesperación por ser pegado, a su vez, bajo su angustia del panorama frío que le ofrece su contexto y el desgaste.

La historia se tilda de irónica cuando el descaro del de manos sangrientas, logra defenderse con buen aspecto ante la corte, los testigos y las dolorosas pruebas de sus víctimas brutalmente asesinadas. Con su derroche de encanto hacía creer a la prensa y la opinión pública su inocencia, la de un lobo disfrazado con piel de oveja; en este caso con buenos zapatos, pero mala sonrisa.

Sus dientes maltratados fueron el talón de Aquiles de este aniquilador estadounidense, que, aun comprobada su culpa, tenía a las mismas chicas universitarias y a su viuda, Carole Ann Boone, quien tan enamorada y con un poco de su frenesí logró gestar un bebé comiendo de su mano cruel.

Las ansias por seguir siendo el hombre perfecto, pero con la picardía de un niño malo, hicieron que el personaje de Zac Efron lograra despertar en el espectador esa duda de si había o no que temerle.

Su sincronía gestual, sensualidad, picardía y empoderamiento masculino pueden compararse entre el asesino real y el de mentiras, este gran actor de Disney pudo llevar a la pantalla grande todo un entramado de dolor y deseo, miedo y tranquilidad, desconfianza y veracidad, rabia y felicidad; al saber que finalmente ‘el asesino de estudiantes Teddy’ iba tener contacto con varios volteos de electricidad y una silla de madera.

La película resulta ser casi prevista ya que la semblanza del personaje principal es conocida por todo el mundo, pero lo que verdaderamente se agradece es que todo el reparto haya podido trasmitir, bajo la retina del buen director, el otro lado desgarrador de la historia.

No solo fue el sufrimiento de las más de 36 víctimas confirmadas ante su lecho de muerte, sino un trasfondo de emociones y ahogos en una bañera que reposaba en casa y en prisión.

El infierno bien pagado de Ted resulta ser desconocido bajo la risa de un gato sonriente que prefirió desaparecer de esta periferia dejando un gran juego de acertijos para quienes quisieran entender que los fuerte dolores matan.

‘Extremadamente Cruel, Malvado y Perverso’, logró trasmitir después de varias décadas, que, sin importar el tiempo, el año o el calendario a veces juegan a favor del viento equivocado.

 

 

 

 

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