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Derechos Humanos de las niñas en Cali, 4ta parte: ¿Qué se está haciendo por la niñez en Cali?

Para que los niños y niñas de sectores populares tengan un mejor bienestar, Julieth Camayo, coordinadora de La Casa CulturalTejiendo Sororidades y un grupo de siete mujeres, trabajan desde la educación con la población más vulnerable de la comuna 18 en el barrio Jordán de Cali.

Esta organización trabaja en las necesidades estratégicas de un sector caracterizado por vivir situaciones de riesgo para los menores de edad. La educación y la cultura se vuelven una herramienta de transformación para la vida de la comunidad infantil y al mismo tiempo para la recuperación de sus derechos.

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Desde 1976, la fundación ha promovido espacios de lectura siempre pensando en la mejora de la calidad de educación de esta población. La biblioteca de la Casa Cultural cuenta con más de 1.500 libros: “Hace 40 años en este barrio no había nada, fuimos los primeros en crear una. Los niños han venido a hacer sus tareas y además han tenido un acompañamiento profesional y humano” afirma Julieth.

Las actividades educativas y lúdicas son determinantes para los niños y niñas que asisten a estos espacios, pues son estas las que generan un hábito que cambia el tiempo libre posiblemente en riesgo por una alternativa dinámica de aprendizaje.

Las actividades están enfocadas en el desarrollo de actitudes y aptitudes no solo en términos académicos, sino también para la creación de una convivencia respetuosa en aspectos como la equidad de género y el autoestima con los que cada niño(a) se siente querido, escuchado y respetado.

En este sentido, la pedagogía de la Casa Cultural Tejiendo Sororidades está enfocada en la protección y recuperación de derechos que han sido olvidados por el Estado. Derechos como a una mejor educación, espacios libres, lúdicos y de diversión, siguiendo la propuesta del pedagogo brasileño Paulo Freire, quien enseñó un nuevo camino para la relación entre profesores/alumnos. La pedagogía de este autor fue catalogada como la pedagogía de la esperanza y tiene relación directa con la fundación, ya que esta se basa en el afecto y la atención casi personalizada de las cualidades de cada menor de edad.

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Dentro de la organización se trabajan con estudios de caso y Sebastián era uno de ellos. Este niño llegó del Chocó porque su madre no tenía las condiciones económicas para tenerlo con ella. Lo dejó a cargo de su abuela y su tía que vivían en una pieza alquilada de este barrio. El niño venia de un lugar muy selvático con muchos espacios donde corría, saltaba y se divertía en el rio. “Cuando llegó acá, a una ciudad de cemento, a una escuela pública, se volvió el problema de las profesoras. Siempre decían que era conflictivo, que no se adaptaba y que no sabía nada. Él venía todas las tardes, a tocar el tambor, era un niño musical y eso era un total problema para la escuela”, cuenta la coordinadora de La Casa Cultural.

En este caso la fundación relacionaba la situación de Sebastián con una total incomprensión del sistema educativo con la realidad de estos niños, que han sido víctimas de la violencia. “Sebastián aquí encontró un espacio donde tocaba el tambor con el coro de las mujeres, veíamos videos del chocó, él se expresaba y era feliz” añade.

 

Tipos de violencia contra la niñez en la Comuna 18

Las carencias económicas, afectivas y violencias intrafamiliares son la principal variable de estos niños y niñas. Las madres en su mayoría son madres solteras que por sus trabajos, no pueden atender las necesidades de sus hijos durante el día. Esto representa para la organización un aporte muy importante para la comunidad, ya que muchos de los niños están dedicando sus tiempos libres a espacios de educación y lectura que ofrece la fundación.

A pesar de que la situación de las madres es difícil en comunas y barrios como el Jordán, La Casa Cultural solo trabaja con menores a partir de los 7 años de edad, debido a que sus objetivos están enmarcados en procesos de aprendizaje como herramienta para un futuro académico y no por propósitos de “guardería”.

Las diferencias no son muchas a la hora de caracterizar a los niños y las niñas, pues ambos comparten muchas similitudes es aspectos como las condiciones económicas y sociales que poseen en su entorno familiar. Sin embargo, sí existe una diferencia en cuanto a actitudes y agresiones se refiere, ya que las prácticas de algunos niños obedecen a una cultura machista que proviene desde su hogar.

Por eso, desde la literatura la organización propone una lectura equitativa para cambiar los imaginarios colectivos donde no existen parámetros de género femenino o masculino “proponemos cuentos como Rosa quiere ser bombero, donde aprovechamos a decirles que las niñas pueden ser bomberos, choferes, pueden ser lo que quieran”.

 

Actividades puntuales

La hora del cuento: se trata de un espacio de promoción de lectura, en el que niñas y niños leen una serie de cuentos ya seleccionados, donde por medio de la literatura se lanza una reflexión y mensajes a cerca de temáticas de identidad, equidad, respeto, entre otros valores. A partir de las historias que leen en la biblioteca, los niños y niñas desarrollan la imaginación y creatividad que en muchos colegios y en las mismas casas no los dejan desplegar (actividades puntuales)

Ludoteca: es un espacio donde se realiza algún tipo de actividad para niños utilizando juegos didácticos, con el fin de estimular el desarrollo físico y mental, como el trabajo en equipo con otros niños(as). Entre los juegos se encuentran adivinanzas, rompecabezas, donde exploran su creatividad.

Coros: en este espacio se busca retomar ritmos tradicionales infantiles, siempre girando en torno a los valores mediante canciones y el apoyo de instrumentos musicales. Además, los niños y niñas se vuelven personas con un autoestima más alto y ganan confianza en si mismos mediante este espacio de expresión.

Refuerzos en inglés: Un refuerzo positivo de este idioma está relacionado a un déficit que se presenta en la educación escolar de este sector. Este seguimiento proporciona un cambio para mejorar la calidad de educación en esta población vulnerable mediante talleres y procesos de aprendizaje didácticos. “cuando una niña o un niño mejora con la lectura sus procesos de comprensión y de expresión, va a tener más herramientas para desarrollarse en el ámbito educativo. La calidad de la educación en los barrios populares es regular, y a esto se le suma que son aulas masivas, por eso no se le presta atención a cualidades y dificultades que ellos tienen” menciona Julieth Camayo.

 

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