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Cali

Comedor comunitario de La Choclona acoge a niños y adultos mayores

Por Natalia Restrepo

Santiago de Cali, por ser una localidad estratégica, situada en la parte suroccidental del país, ofrece el atractivo de ciudad acogedora, amable y de muchas perspectivas económicas.

Por lo tanto, se ha generado que en la ciudad se constituyan numerosos barrios que en su mayoría tienen su origen en los procesos de invasión en áreas de protección de ríos, zonas verdes o terrenos del Estado.

Un sector como esos, en la comuna 18, es la invasión de La Choclona, ubicada en la parte alta de Meléndez, se encuentra con una población de 146 000 personas, aproximadamente.

Una característica de las personas que habitan en este asentamiento es que en su mayoría son de bajos recursos económicos, además de bajo nivel académico, desarraigados, que muestra un 19 % de la población con incidencia en sus necesidades básicas insatisfechas.

Es por esto que Maribel Zuñiga* y Carlos Zapata* decidieron desde hace 9 años ayudar a los niños y adultos mayores del sector que no contaran con un recurso económico para alimentarse a diario.

Con la ayuda de otras personas y la Pastoral Social consiguieron poder sostener este espacio protector para la niñez y del adulto mayor o discapacitado.

Comenzó en sus propias casas a recibir donaciones de alimentos de quienes convivían en el sector, y de esta manera se fue formando su fundación, llamada Colombianito de la Nación, que inició albergando a 50 niños y adultos mayores.

De esta manera, la fundación Colombianito de la Nación perduró por 5 años y desde hace 4 años la Alcaldía decidió ayudar y convertirlo en un comedor comunitario llamado ´La verdad os hará libres’.

Hoy en día, como comedor comunitario atiende a 150 personas, a partir de los 3 a los 16 años y adultos mayores, con 4 voluntarias en la cocina, que son las que brindan su amor en la sazón de la comida para quienes lo necesitan.

Las voluntarias, además de cocinar, se han transformado en madres putativas, formadoras en valores, promotoras de derechos, reguladoras sociales y, sobre todo, en lideresas comunitarias capaces de sacar adelante proyectos de interés público.

Carmen Villa, voluntaria del comedor comunitario asegura: “Aquí tenemos un espacio lleno de amor para los niños que en casa sus madres no pueden estar todo el día para darles el almuerzo y se les ofrece el lugar comunitario”.

La Alcaldía de Santiago de Cali cada 10 días les suple los alimentos y semanalmente realiza visitas para hacer actividades con interés de que se enseñe la parte integral a los beneficiarios.

Yury Escarpeta*, quien lleva más de 8 años sirviendo para la comunidad en el comedor expresa: “A mí me ha gustado estar mucho aquí, algunos niños son muy amable, es que hay muchos riesgos para los niños en el barrio de La Choclona”.

La voluntaria agrega: “Ellos están mucho tiempo solos y mantienen en la calle, las drogas, eso es lo primordial pues ahora hay muchas sustancias y las disfrazan con cualquier cosa y ahí se van metiendo a las pandillas y en ese momento hay que ayudarlos”.

En la casa de comidas, todos los días empiezan de 11:00 a. m. a 12:30 p. m. a dar el almuerzo a los niños que van para el colegio y de 12:30 p. m. a 2:30 p. m. a quienes ya han salido de estudiar.  “Hoy en día contamos con 125 niños y 25 adultos mayores y con discapacidades”, afirma Luz Mila Hernández*, una voluntaria que funge como cocinera.

También, el comedor comunitario cuenta con actividades, talleres de prevención por parte de voluntarios de otras fundaciones y prestan su labor para enseñarles valores, integridad y familiaridad con los demás.

En los comedores comunitarios no solo se alimenta el cuerpo, sino además el alma. Por eso tambié se les denomina “espacios protectores para la ninez”. Por medio de juegos y actividades lúdico-pedagógicas, a los menores que asisten a los talleres se les forma en valores como el respeto, la tolerancia y el amor propio.

Semanalmente, a quienes están inscritos, se les da alimentación por solo un valor de $3 000, asequible para los padres de familia. “Es un precio favorable para mí como cabeza de hogar, ya que le brindan aparte de su alimentación y una enseñanza en ellos”, sostiene Néstor Rengifo*, uno de los padres beneficiados con la atención a sus hijos.

“Tengo a mi hijo desde hace más de 3 años y acá cada voluntaria lo ha tratado como un hijo de ellas. Se me hace muy bueno que haya este comedor comunitario, ya que trabajo todo el día y se me dificulta dejarle el almuerzo o que se lo prepare solo en casa”, expresa la madre de familia Paola Giraldo*.

Las voluntarias que laboran en el comedor comunitario realizan también jornadas de ‘pulgueros’ que es donde se vende ropa de segunda, para recaudar fondos para el lugar y poder comprar los utensilios de aseo o con esto ayudar para adquirir otros implementos que se necesitan para actividades con los niños.

Según el presidente de la Junta de Acción Comunal, Edilberto Garzón Henao, “los de la comuna saben que pueden recurrir al comedor comunitario, siempre y cuando se vea la necesidad y siempre es un plus a favor que el lugar esté disponible para la alimentación de muchas personas”.

“Llevo acá viniendo 2 años y siento que me han brindado algo que es importante que es la alimentación, además sé que puedo contar con las señoras que nos preparan todo”, dijo Juan Camilo Saldarriaga*, uno de los beneficiarios del comedor.

De parte del personal se espera seguir colaborando a quienes lo necesitan y que la Alcaldía de Santiago de Cali siga brindando la ayuda en la alimentación para el comedor comunitario.

La aspiración es poder tener 200 personas beneficiarias para así acogerlos y protegerlos de los riesgos y necesidades que se presentan en el sector de La Choclona.

 

*Apellidos fueron cambiados a petición expresa

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