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Informe Especial

Colombia ocupa el primer lugar en Suramérica por discapacidad de trastorno bipolar

En Colombia dos de cada 100 colombianos padecen de trastorno afectivo bipolar, una enfermedad que a nivel mundial está entre el 2% y el 5% de la población.

Según el instituto Nacional de Salud Mental “el trastorno bipolar es una enfermedad grave del cerebro. También se conoce como enfermedad maníaco-depresiva. Las personas con trastorno bipolar tienen cambios inusuales en el estado de ánimo, veces se sienten muy felices y animados y son mucho más enérgicos y activos de lo habitual, esto se llama un episodio maníaco. Otras veces, las personas con trastorno bipolar se sienten muy tristes y deprimidos, tienen poca energía y son mucho menos activos de lo normal. Esto se conoce como depresión o un episodio depresivo”.

En el continente americano, Colombia registra un porcentaje del 1,7 % por discapacidad de trastorno bipolar ocupando la primera posición de los países de Sur América con los porcentajes más altos. Perú, Chile, Ecuador y Argentina ocupan la segunda posición con el 1,5 % y Brasil, Uruguay, Bolivia, Paraguay y Venezuela se llevan el tercer puesto con el 1,4 %. Según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

De esta manera se pudo establecer que, en el país el suicidio es una de las consecuencias más preocupantes del trastorno afectivo bipolar, teniendo en cuenta que se presenta entre el 15 y el 20% de los pacientes que la padecen, especialmente en jóvenes y adultos mayores.

Según William Coryell, profesor de psiquiatría, los trastornos bipolares se clasifican en:

Trastorno bipolar I: definido por la presencia de por lo menos un episodio maníaco completo (es decir, que interrumpe la función social y laboral normal) y habitualmente episodios depresivos

Trastorno bipolar II: definido por la presencia de episodios depresivos mayores al menos con un episodio hipomaníaco, pero sin episodios maníacos completos

Trastorno bipolar no especificado: trastornos con características bipolares claras que no cumplen criterios específicos para otros trastornos bipolares.

El psiquiatra Ricardo Angarita complementa “hay una fase que se llama hipomaníaca, durante la cual los pacientes son geniales, es decir, se les ocurren unas cosas absolutamente maravillosas, si es ingeniero si es artista, si es escritor es el momento para hacer lo que sabe hacer, pero cuando entran en la fase de aceleración total, pierden contacto de la realidad”.

Por lo que agregó “la bipolaridad es una enfermedad crónica está estipulado que requiere un tratamiento prolongado, pero con los avances de la ciencia tenemos más claro que es lo que pasa para que se dé el trastorno, hemos logrado que muchas personas no necesiten el tratamiento durante años, pero si requieren una supervisión constante.

En Cali desde el 2016 los trastornos del humor tales como la depresión, la bipolaridad y la ansiedad son comunes. La población más afectada se encuentra en un rango de edad entre los 18 y 28 años; además, el 59% de las afectadas son mujeres.

El observatorio de Salud Mental indicó que en el 2019 se han registrado 1302 llamadas de consulta en la línea Corpolatin 116, que es la encargada de ofrecer ayuda psicológica gratuita a los caleños que tienen ideas suicidas, o que simplemente necesitan a alguien con quien dialogar.

Carlos Andrés Clavijo, neurólogo y docente de la Universidad Santiago de Cali afirmó “estas enfermedades neurológicas están acompañadas por un trastorno del ánimo que ha venido en ascenso, no solo en Cali sino en otras regiones del mundo”.

En Colombia la ley 1616 de 2013, garantiza el Derecho a la Salud Mental a toda la población colombiana, priorizando a los niños, las niñas y adolescentes, mediante la promoción de la salud y la prevención del trastorno mental, la Atención Integral e Integrada en Salud Mental en el ámbito del Sistema General de Seguridad Social en Salud, de conformidad con lo preceptuado en el artículo 49 de la Constitución y con fundamento en el enfoque promocional de Calidad de vida y la estrategia y principios de la Atención Primaria en Salud”.

A su vez, La Asociación Colombiana de Bipolares se dedica a luchar por los derechos de las personas con Trastorno Bipolar y los derechos de los familiares, concientizándolos sobre la existencia de la enfermedad bipolar, su sintomatología y su plan de tratamiento integral, con la meta de lograr la estabilidad e integración social y afectiva de quienes la padecen.

Esta organización trabaja por acabar con la estigmatización que soportan las personas, luchan por sus derechos y por la investigación de esta enfermedad en el área médica y científica. Además, los orientan en el uso adecuado de los productos y servicios del Sistema General de Seguridad Social en Salud.

Testimonio

María Giraldo una mujer de 50 años cuenta que desde hace 10 año lucha con la enfermedad.

“Fui diagnosticada con ‘Trastorno afectivo bipolar maniaco’, realmente no sabemos cómo llegó la enfermedad, mi familia empezó a notar un comportamiento extraño, diferente después de un atraco y desde ese momento venimos en un proceso porque los médicos dicen que la enfermedad no tiene cura y por lo tanto tengo que ser medicada de por vida”.

María cuenta que en estos diez años tuvo que ser cambiada de su puesto de trabajo por el nivel de estrés que manejaba, se le prohibió manejar un medio de transporte por las dosis de los medicamentos que, aunque la mantienen estable, en muchas ocasiones no está con sus cinco sentidos bien puestos.

“A lo largo de mi enfermedad he recaído varias veces, la mayoría de ellas se han dado cuando he sufrido emociones fuertes, mi enfermedad no es depresiva por lo que me vuelvo muy enérgica, me vuelvo más devota de Dios al punto de cantar, bailar los cantos bíblicos porque lo siento dentro de mí y en toda esa euforia no concilio el sueño”.

Su hija Maria Jose cuenta cómo vive ese proceso de “crisis” de su madre: “Cuando mi mamá empieza con una actitud donde recuerda todo, empieza hablar como una lora, se ríe de todo, alcahuetea en todo, ya se sabe que algo no está bien, con mi abuela empezamos a notar ese comportamiento y nos empieza como ese miedo interno al pensar que podría sufrir una nueva crisis”.

Es que en esos momentos donde su familia ya no puede controlar su comportamiento es recluida en un centro de reposo mental, donde tiene que permanecer el tiempo que los psiquiatras consideran para su mejoramiento“.

Y agrega: “lastimosamente esa es la opción más dura que tenemos que tomar para que mi mama vuelva a su estado natural es muy duro recluirla por más de una, dos o tres hay veces hasta el mes porque las personas que velan por ese proceso son las que deciden si ya puede volver a su rutina diaria o no”.

María cuenta que muchas veces se preguntó porque esa enfermedad le tenía que pasar a ella, dado a que su hija todavía esta pequeña cuando comenzó esta etapa de su vida, pero gracias al apoyo de su familia logra superar eso momentos en los que recae y consigue las fuerzas para seguir adelante.

“En estos momentos sigo mi tratamiento muy juiciosa, tengo cita con el psiquiatra cada dos meses ahí él me evalúa, mira como estoy, me receta mis medicamentos que son los que me mantienen estable en estos momentos; en todos estos años los medicamentos han variado tanto como la dosis, actualmente me aplican un medicamento fuerte, ya que mis últimas crisis fueron muy seguidas y este ha sido el que me ha mantenido estable.

Celebra que desde hace 3 años no ha tenido una recaída, su esfuerzo por mantenerse estable la han llevado a tomarse las cosas con tranquilidad, ser juiciosa con su tratamiento y tener la esperanza de que en algún momento se pueda pensionar.

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