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Entrevista

Carmiña Navia: “Yo quiero recuperar la memoria de las mujeres”

Carmiña Navia Velasco se ha destacado por ser especialista en escritura de mujeres, feminista y teóloga. Cofundadora de la Casa Cultural Tejiendo Sororidades y coordinadora del grupo de espiritualidad María de Magdala. Profesora titular de literatura en la Universidad del Valle. Ha publicado numerosos artículos y libros, como ensayista y poeta, ha tenido varios reconocimientos por su buen trabajo, ganó el Premio Casa de las Américas en la modalidad de Premio Extraordinario sobre estudios de la mujer con el libro ‘Guerra y paz: las mujeres escriben’, y en el año 2000 fue finalista del Concurso Internacional de Poesía Mística. Realidad 360 habló con ella.

¿Cómo fue el proceso en querer defender el género femenino?

Siempre tuve una mirada atenta a la mujer como protagonistas en la literatura, las poesías que escribían, pero poco a poco me fui dando cuenta que en este sistema en el que estamos a la mujer le toca luchar el doble para poder ser reconocida y ubicarse socialmente de una manera más afirmativa. Cuando tenía 40 años y ya llevaba varios años en la Universidad del Valle, me fui concientizando de que la mujer está muy marginada en la sociedad y a lo largo de la historia ha sido muy ignorada. Entonces, profundicé las causas, comprendí lo dañino que es para nosotras el sistema patriarcal: yo quiero recuperar la memoria de las mujeres, también las que han sido muy importantes en la teología, historia, literatura, filosofía, arte y darles su lugar.

¿Defender el género femenino tiene que ver con su vida personal?

Por supuesto que tiene que ver con mi vida personal, porque los últimos veinte años de mi vida me he dedicado a estudiar la literatura femenina, a trabajar las escrituras de las mujeres, mirar la teología desde la perspectiva de este género.

¿La religión se ha visto en contra o a favor de la mujer?

Más en contra que a favor, en general, las iglesias y las religiones encierran a la mujer y tratan de controlar su manera de ser, su sexualidad. Se ha derivado en una religión patriarcal y no les dan posibilidades de un desarrollo autónomo de sus valores.

¿El amor que usted tiene frente al género femenino y tratar de resaltar lo que este puede llegar a hacer tiene algunas dificultades con su carrera o con la sociedad que la rodea?

Dificultades personales no he tenido, he tenido el reconocimiento que me he merecido, con mucho respeto, pero, en el lugar que más he tenido dificultades es en la iglesia a la que pertenezco, hay límites para la mujer, no se nos permite celebrar la eucaristía, eso es en el ámbito cristiano.

¿En ocasiones ha visto que mujeres se oponen a lo que usted escribe?

 Sí, claro. Hay un grupo de mujer que están cautivas del sistema patriarcal, ciegas frente a la discriminación, por lo tanto, se oponen a los planteamientos feministas, aunque no lo he experimentado muy fuertemente. Si es claro de que hay mujeres que se oponen, no todas las mujeres son feministas.

‘Guerra y paz en Colombia: las mujeres escriben’ (2004), con el que ganó el Premio Extraordinario sobre los estudios de la mujer. ¿Cuál fue su inspiración para escribirlo y qué impacto tuvo en usted?

Yo en el año 1994 fui secuestrada por el ELN. Mi secuestro yo lo viví como un viaje al corazón de la guerra. Cuando salí del secuestro después de 11 días, decidí trabajar por la paz, en donde me vinculé a varios grupos, entre ellos, al grupo de la Universidad del Valle ‘Guerra y paz’, dirigido por el profesor Darío Henao, y como fruto de esa vinculación hice la investigación sobre qué habían dicho las mujeres de la guerra y la paz en Colombia. Ese libro es producto de esa investigación. Fue un motivo de alegría saber que mi esfuerzo tuvo un buen reconocimiento nacional e internacional.

¿Qué lugar ha tenido la mujer en el campo literario colombiano?

La mujer ha sido poco reconocida en la literatura colombiana, hemos tenido a lo largo de la historia grandes escritoras, que no le han hecho el reconocimiento necesario.

¿La circulación de los libros sobre este género ha sido fácil?

Es difícil, generalmente en Colombia, la literatura es difícil, aquí se edita, pero no se reedita, hay muchos escritores que permanecen cuasi inéditas, porque una primera edición no se repite y se pierde.

¿Por qué decidió dirigir la Biblioteca Popular –Casa  Cultural tejiendo sororidades con esas características?

Con un grupo de compañeras llegamos al barrio El Jordán, en 1976, una zona abandonada del conjunto social de Cali. Venían muchos niños a pedirnos ayuda en tareas, no tenían donde consultar, entonces decidimos abrir una biblioteca como servicio a los jóvenes, pero al mismo tiempo nos fuimos dando cuenta la necesidad que tenían las mujeres en la formación del hogar. Con el tiempo la Biblioteca ha ido cambiando y es un apoyo para toda la comunidad, se hacen libros, foros para promover la lectura, me considero un apóstol de la lectura.

¿Cómo hace para sostener la casa cultural?

Nosotros lo que pertenecemos a la biblioteca hacemos cada semestre ventas de empanadas, manualidades, bingo, pesca de regalos y con eso se hace un mínimo apoyo a la casa. Pero la Casa Cultural se sostiene fundamentalmente por apoyos extranjeros, nos han apoyado amigos y conocidos de Suiza, España, Alemania. El estado colombiano solo hace entorpecer el trabajo de las organizaciones sociales, no nos han ayudado en lo absoluto.

¿Qué les aportan a las mujeres con bajos recursos?

Les damos una formación manual y artesanal de manera que ellas adquieran mayores posibilidades de autonomía económica, que puedan tener una entrada extra para sus gastos personales y el de sus hijas, para que sean más independientes. Trabajamos para que ellas refuercen su autonomía y su auto valida, que la autoestima crezca y tengan seguridad en sí mismas, también les damos introducción a los sistemas tecnológicos que es el mundo donde se mueven sus hijos para que no se sientan menos, todo esto lo reforzamos, el nombre sororidad es la fuerza de la hermandad para que se sientan mejor.

¿Las mujeres que pertenecen a la Casa Cultural han podido salir del machismo?

El machismo es una cultura en la que vivimos, sin embargo, las mujeres van adquiriendo posibilidad de confrontar y adquieren ciertas prácticas de autonomía. Por ejemplo: no pedir permiso para salir de la casa, no tener que estar esclavizadas en las cosas del hogar.

foto tomada de El País

Por Asly Dayana Labrada

labrada1327@hotmail.com

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