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Cali

Cali-Palmira: la recta más peligrosa de Colombia

Son 22 kilómetros de riesgo y muerte. Conecta a Cali, la capital del Valle, con Palmira, la capital de la bicicleta. Por ella, transitan 22 mil carros a diario a una velocidad de 150 kilómetros por hora. Según cifras de las autoridades, entre 30 y 40 personas mueren al año en esta vía.

Se le conoce como ‘La recta’ y es una infraestructura de doble calzada, dos peajes y más de 600 árboles frondosos sembrados hace más de 20 años en todo el sardinel que separa las vías de cuatro carriles. Acelerar aquí es sinónimo de muerte.

La vía ha servido para manifestaciones, bloqueos, protestas, robos en los buses, accidentes mortales, ataques sexuales, carreras de carros y motos y suicidios como el ocurrido a comienzos de este año cuando un hombre de 53 años se ahorcó al colgar una manila en un árbol, al parecer, por problemas económicos.

El primer tramo de la recta es intersectado por el río Cauca, en los corregimientos de Caucaseco y ‘La Dolores’ de Palmira, y circundan algunas fabrican cemento. Después de cruzar el puente, en medio de los escombros, está un hombre solitario de 62 años, tez oscura, cabello canoso, gorra gris y un camibuso rojo, que madruga a diario a observar el tránsito en la vía.

“Lo que le mejoraría a la carretera sería la cantidad de altibajos que tiene, porque estos pueden ser muy peligrosos y podrían causar accidentes a la hora de transitar a grandes velocidades”, dice el hombre. Se estima que la vía presenta una veintena de accidentes al mes y más de 50 multas, entre ellas, por exceso de velocidad.

Uno de los problemas graves que tiene la vía es que carece de puentes peatonales, especialmente en el acceso que sale de Cali a Palmira. A pesar de ser una zona industrial y residencial, solo hay un puente y este queda casi sobre la vía donde no hay maniobrabilidad para caminar.

“El mayor problema que le veo a esta vía es que no hay un puente peatonal que ayude al tránsito de las personas de un sector a otro de una forma segura. Siempre nos toca esperar a que el flujo de vehículos disminuya, ya que eso representa peligro para nosotros como habitantes de estos barrios y sobre todo para los niños”, opina Mónica Cifuentes, habitante de estos barrios.

Más adelante se encuentra una gasolinera ‘Texaco’, donde trabaja Bryan Solarte, un joven de 20 años que transita a diario este camino para llegar a su lugar de trabajo. Solo en este mes vio dos accidentes automovilísticos que le costaron la vía a dos personas.

“En la primera semana de octubre, vi un accidente de dos carros particulares, y a finales de la misma fue un choque que un carro le propició a un motociclista. Es poco a comparación de lo que me han dicho, porque he escuchado que roban frecuentemente y hay muchos más accidentes”, dice el joven Solarte.

Andrés García es ciclista, 40 años, usa un traje del mismo color de su bicicleta, rojo con negro. Transita la vía en bicicleta regularmente hacia lugares como Tuluá, Buga y Calima, en horas de la madrugada con el fin de ejercitarse. Tras un entrenamiento riguroso vuelve a su auto, guarda sus implementos y sigue con su rutina diaria.

“Es una vía bastante peligrosa, se ven muchos carros y motos accidentarse, así como también a ciclistas caerse y, en algunos casos, ser atropellados por los vehículos. También se ve a muchos ladrones, que roban a la gente del común y a los que hacen deporte, así como también a los que los buscan para matarlos. Afortunadamente, no he sufrido accidentes ni me han robado”, dice el ciclista.

‘La recta’, en el sector ‘Las Palmas’, se volvió famosa porque la zona es ideal para los piques de motos. Así lo atestigua un motociclista: aumentan la velocidad exponencialmente hasta cifras de 110 y 120 kilómetros por hora para realizar ‘piques’ de motocicletas, que son carreras clandestinas a altas velocidades. “Sí se ve mucho accidente, más que todo de motos, y también es muy peligroso porque hay muchos ladrones de motocicletas”, añade el motociclista que pidió reserva de su nombre.

No es una vía cualquiera. Cali-Palmira es, junto a  las vías de Bogotá –Melgar y Bogotá –Villavicencio, las más peligrosas de Colombia. Aquí lo que mata es la velocidad.


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