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Nacional

Bajó el cultivo de la coca, pero creció el rendimiento

Agencia Sputnik

Por Paula Carrillo

Dado que la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Unodc, reveló que los cultivos de coca bajaron un 7 % en 2020 respecto a 2019, con 143.000 hectáreas, frente a las 154.000 del año anterior, estos resultados fueron aplaudidos por el gobierno de Iván Duque.

Sin embargo, y aunque los cultivos bajaron, su rendimiento aumentó 8 %, a 1228 toneladas de cocaína por hectárea, frente a las 1137 del año anterior.

El avance para cultivar hoja de coca y transformarla en cocaína de forma más eficiente se debió en parte a aprendizajes y cambios tecnológicos que “suceden principalmente en los enclaves productivos”, explicó Leonardo Correa, coordinador del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, Simci, y autor del más reciente informe de la Unodc.

Esos puntos específicos se ubican en los departamentos de Nariño, Putumayo y Cauca, Norte de Santander, y Antioquia y Bolívar (noroeste).

Asistencia técnica

Por el lado del cultivo, quienes siembran la planta han logrado ajustar “la densidad, es decir, la cantidad de plantas por hectárea (9000 en el caso de Colombia)”. Eso, sumado a que las plantaciones están, en su mayoría, “en las edades de mayor productividad, que es entre los dos y cuatro años”.

Igualmente, han priorizado distintas variedades de coca que surgieron de procesos de selección e hibridación, con el fin de “producir más hoja, y concentrar más alcaloide dentro de ella”, insistió.

Por el lado de la transformación, existe una “optimización de los insumos agrícolas” en estos mismos lugares, algo que no sucede en el resto del país, así como de sustancias químicas para convertir la planta en cocaína: ácido sulfúrico, ácido clorhídrico, permanganato de potasio, cemento, cal, urea, amoníaco y combustible.

Tan solo en tres de estos enclaves (Argelia – El Tambo, Catatumbo, y Valdivia – Tarazá – Cáceres), circularon US$77 millones en 2020, de acuerdo con el experto. Una muestra de la magnitud del negocio en sectores reducidos, de un país con 1.141.748 kilómetros cuadrados de superficie.

Oportunidades

Los enclaves productivos representan apenas el 16 % del territorio colombiano con coca en 2020. Sin embargo, concentran el 40,5 % de la misma, como lo reveló el documento ‘Monitoreo de territorios afectados por cultivos ilícitos 2020’.

Esa focalización representa un desafío, pero a la vez, una oportunidad, según Correa. En primer lugar, y dado que estos puntos están controlados por grupos armados ilegales, su ataque frontal se hace más complejo.

El panorama del conflicto cambió con la paz con la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, en 2016, y “pasamos de tener tres grupos armados ilegales en el negocio del narcotráfico, como las FARC, Bacrim (bandas criminales surgidas de paramilitares), y el ELN (Ejército de Liberación Nacional), a nuevos grupos sin unidad de mando”, advirtió.

Sin “capacidad de copar grandes extensiones de territorios (…), la coca se concentra donde estos grupos pueden realmente ejercer control”, agregó Correa.

Eso vuelve más difícil una intervención armada, o de erradicación, porque significaría una “defensa mucho más férrea de parte del grupo armado”. Sin embargo, los centros poblados cercanos resultan claves para mejorar allí la acción social del Estado, o disminuir el suministro de insumos que usualmente se utilizan en la producción de cocaína.

De acuerdo con el informe, la reducción continuada de cultivos que, desde 2017, persiste en antiguas zonas cocaleras del este y suroeste de Colombia, demuestra además que el enfoque debe ir más allá de erradicar la hoja de coca como tal.

“En el 62 % del territorio, que presentó tendencia a la reducción, no se registró ningún tipo de intervención, lo que indica que existen múltiples factores que pueden estar direccionando la tendencia a la disminución”, aseveró el documento.

La mayoría de cultivos de coca se encuentran en territorios priorizados como Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, PDET, creados por el Acuerdo de Paz con las FARC. Para Correa, “eso es muy importante. Lo que los está diciendo es: la focalización de los PDET es correcta. Están llamados a actuar donde se necesita actuar”.

Pese a la disminución continuada de coca de los últimos años, Colombia sigue siendo el principal productor mundial de cocaína.

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