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Cali

16 años del secuestro del Kilómetro 18

En esta crónica, la periodista recuerda el secuestro de Juan Carlos Giraldo, cuando un comando retuvo a cerca de 70 personas en el Kilómetro 18 el domingo 17 de septiembre. El hecho se convertiría en el segundo plagio masivo en el Valle luego de los 180 feligreses de la iglesia La María en 1999, ambos a manos del ELN.

Juan Carlos Giraldo fue reclutado por la guerrilla ELN en el restaurante la Embajada de Ginebra, a las 4:00 pm, junto a su esposa Marcela Betancourt, tres familiares y 63 personas más.Fue con su esposa a almorzar a un restaurante con la intención de celebrar su aniversario de seis meses de casados y por ser el Día del Amor y la Amistad, ellos pensaron en ese lugar ya que el dueño del local era muy amigo de su esposa. Con ellos, también iban dos primas de él y el novio de una de ellas. Todo se veía tan tranquilo y fresco en ese momento. No se sentía rumores raros de que algo malo fuera a pasar, pero en unos instantes todo se tornó diferente.

Llegó un grupo grande de personas al restaurante con brazaletes de la Sijín y el F2. A todos los que se encontraban sentados los hicieron parar y los reunirlos para pedirles las llaves de los que tenían camionetas. Todos impactados de lo que estaba sucediendo no sabían que reacción tomar, mientras uno de ellos no las quería dar, haciendo ocasionar un disparo que fue a dar hacia arriba, donde una persona del grupo que llegó, lo cogió del cuello, llegándolo a tratar mal. Este grupo les habló claro a todos diciendo que eran guerrilleros del ELN y que venían a llevárselos. Impactados al escuchar la noticia les tocó resignarse a hacer lo que les dijeran. A los minutos empezaron a sacarlos del sitio, separando los hombres de las mujeres en varias camionetas.

Lo separaron a él de su esposa y de sus dos primas, pero quedándose con James, el novio de una de ellas. Los llevaron en camionetas hasta cierto punto hasta donde podían subir los carros, los hicieron bajar y volviéndolos a unir de nuevo, les tocó caminar y caminar por mucho tiempo. Iban con rumbo desconocido. Paisajes nuevos.

Al tercer día empezaron a hacer entrevistas a todos. Había un guerrillero que era el encargado de llamar a los que habían cogido: eran 68 personas en total, dejando un grupo de solo 25 personas donde ahí se encontraba  Juan Carlos Giraldo. Los 25 fueron subiendo mientras que a los demás los dejaron tres días más para luego dejarlos libres, al grupo de él los hicieron subir a pie dirigiéndose más lejos de donde quedaba el Kilómetro 18, haciéndolos meter por selva adentro.

Había escases de comida, a razón de que el Ejército había hecho un circuito de seguridad por esos lados en donde ellos estaban ubicados, cuando los iban a llevar a donde estaban otros secuestrados de la iglesia La María, ya se encontraba invadido por las autoridades colombianas. Por este motivo, la guerrilla los hizo subir más con el peligro de correr riesgo de que los hallaran en este lugar.

Con el tiempo de estar caminando, uno de ese grupo de los secuestrados ,que era médico cardiólogo llamado Miguel Alberto Nassif, se accidentó al estar subiendo tanta montaña, donde se le clavó un palo por sus testículos, era tan fuerte el dolor para él, pero a razón de eso no podía hacer nada sino que seguir avanzando con esas heridas por un largo tiempo, hasta que se sintieron en obligación los guerrilleros en dejarlo en una cabaña porque ya se encontraba completamente mal. Después de que lo dejaron ahí, solo, y los demás siguieron avanzando, al tiempo llegó el Ejército y se lo llevaron directamente a la clínica. Este señor era un médico de la Clínica Valle del Lili, tristemente murió a los 3 días de que lo habían rescatado.

Los que quedaron en el grupo de secuestrados siguieron subiendo la montaña, sin piedad sacándolos a caminar de noche, ya que es una zona completamente nublada. Era muy complicado llegar a hacer un cambuche y en la parte de la comida no podían hacer humo ya que fácilmente serían delatados por el Ejército. “Para todos era muy difícil poder hacer la comida por los factores que esto llegaría a ocasionar”, dice Giraldo.

Y agrega: “Hubo un momento en donde todos requerían de un cepillo de dientes, pero como no se tenían los recursos, una guerrillera que estaba ahí les prestó su cepillo y con eso fue que todos se pudieron lavar sus dientes. Era muy incómodo sentir esa sensación de cepillarse los dientes con otro cepillo y saber que todos iban a usar el mismo, pero en ese momento no importaba nada más que lavárselos”.

Había una guerrillera que le cogió fastidio a Juan Carlos y su esposa, por esa razón los hizo separar a todos partiendo el grupo por la mitad, quedando ella con una de las primas de su esposo (Evelyn) y él en otro grupo distinto con su otra prima Amanda y James, el novio de Evelyn. Le dio muy duro a Juan Carlos tenerse que separar de su esposa.

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Nunca hubo estabilidad en los lugares. A todos los mantuvieron caminando durante los 45 días, al otro grupo que había separado, iban a liberarlos antes que ellos. Luego los dejaron en un solo sitio, pero el Ejército se empezó a acercar donde ellos estaban y por esta razón los tuvieron que mover rápidamente de ese sector.

Carlos Alberto García, uno de los secuestrados, se le reventó una úlcera y lastimosamente murió en plena caminata. Cuando ellos en una mañana lo pudieron ver tirado en el suelo casi de color verde.

Cuando los iban a sacar por el Pacífico, Alto Naya, a los demás los tenían en otro campamento, cuando llegó uno de los comandantes del otro grupo. Los iban a sacar a Juan Carlos y a su grupo en una canoa, los tuvieron toda la noche sentados para ver si el Ejército los iban a sacar, pero no hubo movimiento.

Uno de los comandantes del otro grupo llegó rápidamente donde los demás comandantes a avisar que Alejandro Henao Botero había muerto, creyendo que fue por cólera. Desesperado uno de los comandantes les dijo a los demás guerrilleros que se les estaba complicando la vuelta.Henao murió por una gangrena, él estaba en el grupo de Marcela, la esposa de Juan Calos. Las causas que lo conllevaron a su muerte fue porque no se limpiaba sus heridas, ya que él cayó en una depresión profunda. No hablaba con nadie, ni comía y vivía aislado. Mientras que ellos estaban en el cambuche, Henao empezó a oler muy mal.

Evelyn y Marcela se fueron a buscar al comandante para decirle que sacaran a Henao porque estaba muy mal y que iba a contaminar a los demás.Lo metieron solo en un cambuche.

“En esa noche a él lo iban a bajar a ver si lo liberaban. Ellos empezaron a sentir en la noche mucho movimiento.  Cuando amaneció, una guerrillera salió del cambuche de ellos y se dirigió donde estaba Henao y lo vio acostado con los ojos cerrados. Salieron a ver y él había muerto esa madrugada. El ruido era que él estaba buscando ayuda de los guerrilleros desesperadamente, despertándolos. En unos minutos, Alberto lo vio, que era un médico que estaba también ahí con ellos secuestrado diciendo que ya se había muerto”, relata Juan Carlos.

Se les vio tan complicado todo a la guerrilla, que no los pudieron sacar por el Pacífico, haciéndolos volver a juntar a todos los grupos en uno solo. En esas llegó el monseñor Isaías Duarte Cancino, donde pudieron establecer un acuerdo humanitario para poderlos liberar, pero con una condición de que para soltarlos tenían que despejar ciertas zonas. Por este motivo los pusieron a caminar durante 3 días más. Después de que los juntaron al cuarto día, los fueron sacando por helicóptero. Tuvo que llegar uno pequeño, la cual duró prácticamente tres días para que los sacaran de esa zona.

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Después sacaban tres helicópteros del Alto Naya y luego llegaba otro helicóptero grande que los llevaba hasta la Fuerza Aérea y de ahí hasta la clínica para examinarlos, poder darles de alta y quedar en libertad.Su esposa Marcela sí estuvo más días en la clínica, porque ella estaba en un estado crítico de desnutrición.

Juan Carlos Giraldo, a los 3 días, tuvo que volver a la clínica porque se le había subido la fiebre, pensaron que podría ser cólera.En el momento en que fueron secuestrados, La familia de Giraldo no sabía que ellos estaban en el Kilómetro 18, cuando a las 7 de la noche  llamó Jorge un familiar a el papá de Juan Carlos. Diciéndole: “Vea se los llevaron esos desgraciados de la guerrilla para el monte”.En ese momento se desató una desesperación en la familia y mucha tensión. A cabo de las horas la noticia se fue regando por todas partes.

Cuando la noticia se divulgo se hizo general en todas las familias de Cali, fueron apoyados por todos. Empezaron a organizar las marchas y les colaboró mucho la iglesia en general del padre Gonzalo Gallo en ese tiempo. Se reunían en la iglesia y de ahí se hacían las marchas. Los familiares hicieron comisiones. Partían las marchas desde la iglesia El Templete cerca al estadio, con rumbo a la plaza de toros. Se reunían y pasaban las noches en vela apoyados por mucha gente pero el quien más tomo la vocería de esto fue la iglesia de Monseñor.

A diario las familias recibían noticias contradictorias, decían que algunos estaban muriendo, dando nombres equivocados. Esta noticia para ellos ocasionaba incertidumbre, pensando que de pronto eran uno de sus hijos.

“Ellos se daban cuenta de todas estas noticias, por campesinos que sabían de todos estos hechos y contaban sobre eso. Hubo un momento donde se pudo establecer una casa de ancianos que la dirigía un sacerdote religioso franciscano, que le mandaban mensajes a él y los transmitía como los tenía.  También había una emisora con el nombre de Armony Record, que transmitía todo sobre lo que ocurría con este acontecimiento”, recuerda.

En realidad sí murieron 3 personas durante el secuestro por enfermedades y físicamente por el hambre.

La familia siempre estaba pendiente de todas las noticias que estaban pasando. Se empezó a saber de la enfermedad de cólera y ahí se desató la tensión. Las familias les enviaban implementos de aseo, droga a los que estaban secuestrados, sin saber si esto les llegaba o no.Transcurrió todo ese tiempo con conversaciones del gobierno con el Ejército y  la guerrilla, hasta que se dio el momento de llegar a entregarlos. Establecieron que el 31 de octubre quedaron que iban a liberarlos pero aún seguían secuestrados.

Todos los familiares y personas se dirigieron al Batallón de Pichincha, en la Tercera Brigada, donde supuestamente los iban a entregar. Cuando de pronto se dio la noticia de un mal entendido entre el Presidente y el comandante del Ejército, vino una contra orden de la presidencia que no los daban en el batallón sino que en la base aérea Marco Fidel Suarez, eso fue un descontrol total. Los secuestrados iban a llegar a la Clínica Valle del Lili.

Se les dio imposible entrar allá. Nohemí, la mamá de Juan Carlos, y a su papá, solo por la intervención de la ayuda de un sargento del Ejército, los ayudó a entrar a la clínica. Y se hicieron en la sala de espera a ver como pasaban los secuestrados. En ese momento pasó un secuestrado enfermo, flaco, barbado y Nohemí aterrada dijo: “Mira ese señor tan enfermito”. Al pasar al lado de ellos dos, sonrió y eso fue lo que delató que era su hijo. Sus reacciones fueron moverse desesperadamente hacia donde él estaba y no guardaron las ganas de abrazarlo con todas sus fuerzas.

Las palabras que dijo Juan Carlos al ver a sus padres fue: “creí que nunca más los iba volver a ver”.

En el mismo estado que estaba Juan Carlos, todos los demás secuestrados estaban también igual a él. Estuvieron como 4 o 5 días para tomarles las precauciones, primeros auxilios, los estabilizaron clínicamente. Y les realizaron exámenes de rigor para ver en el estado en que llegaban, ya que todos llegaron en malas condiciones.

Después de eso llegaron al seno de las familias, la recuperación final.“Ustedes se imaginaran que volvió la calma a los hogares de todos los secuestrados”, recuerda Adolfo Giraldo, el papá de Juan Carlos.

Al volver a ver la familia fue un momento increíble, muchas expectativas,  volverlos a ver fue muy emocionante, él creyó que no los volvería a ver, pero no fue así.

Lo más duro es la incertidumbre si iban a salir o no. El miedo, el frío y la falta de sueño. Esas esperanzas de querer salir de allá. Quedó tanto Juan Carlos como su esposa afectados por la liberación, con miedo de muchas cosas.

Pasaron en total 45 días secuestrados, la cual es una experiencia que nunca se borrará de su memoria.

 

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